martes, 7 de enero de 2025

Caritas, la verdad de la caridad y la caridad de la verdad.

Caritas, la verdad de la caridad y la caridad de la verdad 

La organización Cáritas nació en la ciudad alemana de Colonia el 9 de noviembre de 1897. Fue creada por el prelado Lorenz Werthmann (1858-1921)5 bajo el nombre original alemán "Charitasverband für das katholische Deutschland" ("Asociación Cáritas para la Alemania Católica"). En 1919 fue reconocida por la conferencia episcopal como unión de asociaciones diocesanas dedicadas a actividades caritativas. Cáritas Española fue creada en 1947. 

Mirar la realidad a través de los ojos de los pobres 

El primer aprendizaje que hemos de hacer los cristianos es el camino del último. De ellos partimos, de los más frágiles e indefensos. De ellos. Si no empezamos por ellos, no entendemos nada del Evangelio del Jesús de Reino. 

La caridad es la misericordia que busca a los más débiles, que va hasta las fronteras más difíciles para liberar a las personas de la esclavitud que las oprime y hacerlas protagonistas de su propia vida. Muchas opciones significativas han ayudado y ayudan a Cáritas y a las Iglesias locales a practicar esta misericordia: desde la objeción de conciencia hasta el apoyo al voluntariado; desde el compromiso de cooperación con el Sur Global hasta las intervenciones durante emergencias en España y en todo el mundo; desde el abordaje global del complejo fenómeno de las migraciones, con propuestas innovadoras como los corredores humanitarios, hasta la activación de herramientas capaces de acercar la realidad, como los centros de escucha, los observatorios de pobreza y de recursos. 

Es hermoso ampliar los caminos de la caridad, manteniendo siempre la mirada fija en los más pequeños de todos los tiempos. Ampliar la mirada, pero partiendo de los ojos del pobre que tenemos delante. Ahí aprendemos. Si no somos capaces de mirar a los pobres a los ojos, de mirarlos a los ojos, de tocarlos con un abrazo, con una mano, no haremos nada. Es con sus ojos que debemos mirar la realidad, porque mirando a los ojos de los pobres miramos la realidad de una manera diferente a como todo sucede y viene a nuestro pensamiento. La historia no se mira desde la perspectiva de los vencedores, que la hacen parecer bella y perfecta, sino desde la perspectiva de los pobres, porque es la perspectiva del Jesús del Reino. 

Son los pobres quienes ponen el dedo en la herida de nuestras contradicciones y perturban sanamente nuestra conciencia, invitándonos a cambiar. Y cuando nuestro corazón, nuestra conciencia, mirando a los pobres, a los marginados,…, no se inquieta, se detiene..., debemos detenernos: algo no funciona. 

El estilo de un amor que va por libre 

Es el camino indispensable del Evangelio. El estilo a adoptar es uno solo, y ‘sine glossa’, el del Evangelio del Reino. Es el estilo del amor humilde, concreto pero no llamativo, que se propone pero no se impone. Es el estilo del amor libre, que no busca recompensas. Es el estilo de disponibilidad y de servicio, a imitación de Jesús que se hizo nuestro servidor. Es el estilo descrito por San Pablo cuando dice que la caridad "todo lo abarca, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta" (1 Cor 13,7). 

La palabra ‘todo’ siempre nos ha de llamar la atención. Todo. Todo. Todo. Se nos dice a nosotros, a los que nos gusta hacer distinciones. Todo. Todo. Todo. La caridad es inclusiva, no se ocupa sólo del aspecto material ni siquiera sólo del espiritual. La salvación de Jesús de Nazaret abarca a todo el hombre. Necesitamos una caridad dedicada al desarrollo integral de la persona: una caridad espiritual, material, intelectual,… 

Es el estilo integral que experimentamos en las grandes catástrofes o desastres, también a través de la solidaridad, el voluntariado,..., una hermosa experiencia de alianza integral en la caridad entre las personas. Pero esto, lo sabemos bien, no debe surgir sólo con ocasión de las catástrofes: necesitamos que Cáritas y las comunidades cristianas estén siempre alerta para servir al hombre en su totalidad, porque "el hombre es el camino de la Iglesia", según el conciso expresión de san Juan Pablo II (cf. Carta encíclica Redemptor hominis, 14). 

El camino del Evangelio nos muestra que Jesús está presente en cada pobre. Nos hace bien recordar esto para liberarnos de la tentación siempre recurrente de la autorreferencialidad eclesiástica y ser una Iglesia de ternura y de cercanía, donde los pobres son bendecidos, donde la misión está en el centro, donde nace la alegría del servicio. 

Recordemos que el estilo de Dios es el estilo de cercanía, compasión y ternura. Este es el estilo de Dios. Hay dos mapas evangélicos que nos ayudan a no perdernos en el camino: las Bienaventuranzas (Mt 5,3-12) y Mateo 25 (vv. 31-46). En las Bienaventuranzas, la condición de los pobres se llena de esperanza y su consuelo se hace realidad, mientras que las palabras del Juicio Final -protocolo según el cual seremos juzgados- nos hacen encontrar a Jesús presente en los pobres de todos los tiempos. Y de las fuertes expresiones de juicio del Señor deriva también la invitación a la parresía de la denuncia. Nunca es una polémica contra nadie, sino una profecía para todos: es proclamar la dignidad humana cuando es pisoteada, es hacer oír el grito ahogado de los pobres, es dar voz a los que no la tienen. 

El poeta de Dios, el Espíritu Santo, nos sugiere nuevas ideas 

Es una llamada a la creatividad. La rica experiencia de esta andadura de años no es un bagaje de cosas que repetir; es la base sobre la que construir para expresar constantemente lo que san Juan Pablo II llamó la fantasía de la caridad (cf. Carta Apostólica Novo millennio ineunte, 50). 

No nos desanimemos por el creciente número de nuevos pobres y nueva pobreza. ¡Son muchos y están creciendo! Sigamos cultivando sueños de fraternidad y seamos signos de esperanza. Contra el virus del pesimismo, de la indiferencia, vacunémonos compartiendo la alegría de ser una gran familia, la familia humana, la familia de los hijos, de los hermanos, de los prójimos. En este ambiente fraterno el Espíritu Santo, creador y creativo, imaginación infinita y poeta de Dios, sugerirá nuevas ideas, adecuadas a los tiempos en los que vivimos. 

P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF

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