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domingo, 30 de noviembre de 2025

El caso de las monjas de Belorado - ¿Cuánto hay de verdad en la Ley de Murphy? -.

El caso de las monjas de Belorado - ¿Cuánto hay de verdad en la Ley de Murphy? -

«Si un dispositivo mecánico se rompe, lo hará en el peor momento posible». «El que ronca se duerme primero». «Siempre encontrarás algo en el último lugar donde lo buscas». «Todo lleva más tiempo de lo que crees». 

¿Verdad científica? Casi… La ley de Murphy. En otras palabras, una consideración irónica con la que se intenta predecir los peores escenarios de la vida cotidiana. 

Al menos una vez nos habrá pasado oír hablar de ella en una película, en un bar, en la radio, o quizá incluso la hayamos experimentado en carne propia, ya que «si hay una posibilidad de que varias cosas salgan mal, la que cause el mayor daño será la primera en hacerlo». 

Pero ¿de dónde viene esta misteriosa Ley de Murphy, a medio camino entre la predicción estadística y la sagaz invención irónica? 

Para descubrirlo, debemos retroceder unos decenios y trasladarnos a los Estados Unidos de América en la posguerra, más concretamente a 1949. En ese año, de hecho, el ingeniero aeronáutico Edward Aloysius Murphy estaba comprobando la eficacia de algunos experimentos en el cuerpo humano cuando se dio cuenta de que los técnicos con los que trabajaba, al tener que elegir entre dos formas de acoplar los sensores a un soporte, siempre optaban instintivamente por la incorrecta. 

«Si hay dos o más formas de hacer algo, y una de ellas puede conducir a una catástrofe, entonces alguien lo hará de esa manera», teorizó nuestro hombre, dando vida a la primera ley de Murphy de la historia, presente hoy en día incluso en el Standard College Dictionary de Funk and Wagnalls, seguida de la definición «El principio de que cualquier cosa que pueda salir mal, saldrá mal». 

La llamada «Teoría de Murphy», de hecho, inauguró una larga y afortunada temporada de aforismos en la misma línea, que aún hoy no dejan de multiplicarse como la pólvora por todo el mundo. 

Sin embargo, quien la hizo tan viral no fue el propio ingeniero, sino un humorista estadounidense, llamado Arthur Bloch, que en 1977 recopiló por primera vez el conjunto de leyes y observaciones de las que la Ley de Murphy es considerada la precursora. 

El libro, una recopilación que es un inventario del pesimismo existencial, pero que al mismo tiempo ofrece la risa como el antídoto más antiguo y seguro contra el mal humor, nos fue traído con un libro bajo el título “Ley de Murphy y otras razones porque las cosas salen mal”. 

En realidad, las razones son múltiples, y también lo son las cosas que podrían salir mal en algún momento; por otra parte, «si se prevén cuatro formas posibles en las que algo puede salir mal y se previenen, inmediatamente aparecerá una quinta». 

Por eso, al éxito inmediato de la primera publicación sobre el tema le siguieron muchas otras repletas de nuevas ideas, como «Cualquier cosa que vaya mal, probablemente parecerá que va muy bien» (Ley de Scott), como «Cuando sales tarde del trabajo, nadie se da cuenta. Cuando te vas temprano, te encuentras con el jefe en el aparcamiento» (Ley de Lampner) o «Si estás de buen humor, no te preocupes: se te pasará» (postulado de Boling). 

Las noticias de las monjas de Belorado se suceden en los medios de comunicación… Y uno recuerda aquello de que «Nada va tan mal que no pueda ir peor». 

La existencia de un amplio y desarrollado corpus de teorías sobre el cosmos y la existencia humana, denominado Murfología, se ha ido revelando a partir de la publicación del primer volumen. Desde entonces, se han formado en toda la península, como en el resto de las latitudes geográficas, nuevos círculos filosóficos, nuevas escuelas de pensamiento e incluso nuevas sectas religiosas, todas en nombre de Murphy y su profeta, Arthur Bloch. 

Todo ello, por supuesto, siguiendo el tono paradójico y pseudocientífico para realzar los rasgos caricaturescos que ya habían conquistado al público y la habían convertido en un auténtico éxito editorial. 

No en vano, las frases didácticas típicas de cada Ley de Murphy se han ido convirtiendo en un hito de la sabiduría popular, hasta el punto de que ya habían dado lugar a una adaptación cinematográfica estadounidense en 1986: La ley de Murphy - en inglés Murphy’s Law -, precisamente, película de acción y thriller dirigida por J. Lee Thompson y protagonizada por Charles Bronson y Carrie Snodgress. 

La crítica no se mostró unánimemente entusiasmada, y la trama no puede decirse que esté en línea con las obras de las que hemos hablado anteriormente, aunque demuestra la difusión mediática de esta ley, explotada en el título de una película con la probable intención de conseguir un efecto arrastre. 

Una operación similar, aunque más reciente y relacionada con el mundo de los dibujos animados, llegó también de Estados Unidos en 2016, cuando la Disney Television Animation emitió La ley de Milo Murphy - en inglés, Milo Murphy’s Law -, una serie animada creada por Dan Povenmire y Jeff «Swampy» Marsh, y cuyo protagonista es un joven y simpático descendiente del «Murphy Original» (o, al menos, eso se cree al principio...). 

«Si se dejan solas, las cosas tienden a ir de mal en peor», quinta ley de Murphy. «Por muy oculto que esté un defecto, la naturaleza siempre lo descubrirá», ley número 10. «Cuando se encuentra y se corrige un error, se ve que antes estaba mejor», segunda ley de Scott. 

Limitándome solo a las citadas, surge ahora la pregunta: ¿se trata solo de supersticiones y chistes, o estamos ante sentencias con algún fondo de verdad? La duda es legítima si, con mayor razón, tenemos en cuenta el éxito de estos lemas, que siguen siendo retomados por influencers y cantantes de las formas más dispares. 

Pues bien, para decirlo una vez más con Murphy, «nada es tan fácil como parece», ni siquiera dar una respuesta exhaustiva a una pregunta como esta. 

Su primera ley, de la que se derivan las más hilarantes y abstrusas, es, de hecho, la reelaboración simplificada de una noción estadístico-matemática según la cual, al tender a infinito la repetición de una circunstancia dada, es plausible que se verifique incluso la variante más improbable. 

En 2004, el psicólogo David Lewis, el economista Keylan Leyser y el matemático Philip Obadya transformaron esta afirmación en una auténtica fórmula, en la que se aplican los principios de la ley de Murphy teniendo en cuenta los cinco principios de urgencia (U), complejidad (C), importancia (I), habilidad (H) y frecuencia (F) para un evento. 

Las leyes posteriores, sin embargo, se basan en la idea de que la peor de las hipótesis posibles se produce ya en el primer intento, y con una probabilidad estadística muy alta. 

Al distorsionar la frecuencia real de un hecho, las sentencias se han convertido en una versión burlona de la realidad física en la que vivimos… pero su fundamento no está muy lejos de alcanzar el 100 % ... por ejemplo y a partir de lo que se va conociendo en el caso de las exmonjas de Belorado… 

Aunque se mueve en la delgada línea entre el sarcasmo y la verdad, la Ley de Murphy sigue siendo un culto imperecedero y la chispa que ha dado lugar a una serie de libros de gran repercusión, por lo que, en mi opinión, sería prudente tener en cuenta algunas máximas… visto lo visto hasta ahora en el caso Belorado… y hasta sospechando lo que puede estar por venir… 

P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF

martes, 7 de enero de 2025

Dios les cría y ellos se juntan…

Dios les cría y ellos se juntan… 

A propósito de la noticia de Religión Digital: https://www.religiondigital.org/vida-religiosa/Sergio-Casas-Vila-Papa-Belorado-clarisas-excomulgadas-fake_0_2705429440.html (Sergio Casas Vila: un cura sedevacantista argentino, nuevo 'Papa' de las ex monjas cismáticas de Belorado). 

A veces, incluso las personas (congregaciones, grupos, instituciones…) más diferentes consiguen encontrarse y estar juntas contra todo pronóstico. Muy a menudo el dicho se utiliza en un sentido irónico y sarcástico, y en este caso significa que las personas con los mismos defectos parecen buscarse y atraerse mutuamente. 

Se trata de un dicho popular muy utilizado y de origen antiguo. De hecho, la frase ya se encuentra en el texto ‘Cato Maior de Senectute’ (Cicerón): 'pares cum paribus facillime coeunt'. Traducida literalmente, significa «Todos se asocian con sus semejantes con gran facilidad». 

«Dios les cría y ellos se juntan» es un dicho popular, un refrán que se utiliza cuando hay mucha afinidad entre los compañeros de turno. Casi hasta se podría decir aquello de ‘parece que fue Dios quien les unió’. 

Se llevan bien entre sí precisamente porque comparten ciertas características. A veces estas características son «similares», a veces «complementarias». 

Un ejemplo de «similares» podría ser el de una pareja a la que le apasione la música de ópera, o la filosofía, o la pasión por disfrazarse de los personajes de la película Star Trek o de otras… En algunas localidades tienen convenciones anuales organizadas por los que tienen esta última pasión, se reúnen muchos de ellos, todos disfrazados, y traen mucha alegría. 

En cambio, un ejemplo de «complementariedad» puede ser cuando se logra el equilibrio entre el «taciturno» emparejado con el «hablador», o el «preciso» emparejado con el «confuso», o el «permisivo» con el «autoritario». 

Pero cuando en lugar de una especie de equilibrio el acoplamiento produce algo más parecido a un desequilibrio, es decir, cuando las cosas van mal, ¿qué significa?  ¿Que Dios estaba de vacaciones o distraído en ese momento? (Se puede sustituir la palabra Dios por: Uno, Gran Misterio, lo Innombrable, la Existencia, la Providencia,…). 

Dado el desorden planetario en el ámbito de las relaciones humanas, en la pareja, en el trabajo, en la familia, en fin en todas partes, me parece muy útil que cada vez más gente vaya por ahí difundiendo ciertas leyes esotéricas como la Ley de la Resonancia, es decir la versión completa de «Dios les cría y ellos se juntan». 

He leído que la ley de la resonancia afirma que cada ser humano está situado en un nivel particular de conciencia que le permite resonar exclusivamente con otros seres humanos, lugares y situaciones que se encuentran en un nivel similar. En otras palabras: lo semejante atrae a lo semejante. La resonancia hace que cada uno de nosotros manifieste a su alrededor el entorno más congenial para su nivel evolutivo actual y, sobre todo, el entorno más estimulante para sostener el siguiente paso en el camino. ¡No hay excepciones a esta ley! 

Muchas personas afirman estar en el lugar de trabajo equivocado o en compañía de la pareja equivocada, pero esto NUNCA puede ser cierto, precisamente porque inconscientemente «atraemos» por «resonancia» la realidad que nos es más útil en un momento dado. Desde una perspectiva evolutiva siempre estamos en el mejor lugar para estar. En la medida en que cambiamos interiormente, también cambian las personas y las situaciones que atraemos hacia nosotros. Lo semejante atrae a lo semejante. 

La existencia exige nuestro crecimiento y nos hace 'atraer' a los ‘amigos’, ¿no serán más bien ‘enemigos’?, aparentes que vienen a estimularnos precisamente en nuestras carencias, debilidades,… 

Podemos tener fe en que la Existencia 'siempre nos ve' y se propone conseguirnos 'ojos para ver', o podemos seguir teniendo 'fe' en la desgracia -mala suerte-. Aquí, gafe es el término que hemos inventado para nombrar a la Providencia cuando se nos aparece disfrazada durante nuestra vida cotidiana. 

La realidad supera, siempre y con creces, a la ficción. O, si se prefiere, no hay nada que vaya tan mal que no sea susceptible de empeorar. Particularmente para nuestras hermanas que han decidido. “erre que erre”, ir de mal en peor hasta llegar al grado superlativo de lo pésimo. 

Así lo dice también la Palabra de Dios en Proverbios 26, 27: “El que cava un hoyo caerá en él…”. 

P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF

Una mirada inocente.

Una mirada inocente   Llegará un momento en que el hombre ya no soportará el vacío que tiene ante sus ojos.   Y buscará imágenes capaces d...