jueves, 5 de marzo de 2026

Los "Responsorios de Tinieblas" de Tomás Luis de Victoria.

Los "Responsorios de Tinieblas" de Tomás Luis de Victoria 

Los Tenebrae Responsories de Tomás Luis de Victoria son dieciocho motetes a cuatro voces a capella compuestos para el Triduo de Semana Santa, seis para cada maitines. Fueron publicados en Roma en 1585 con el título Officium Hebdomadae Sanctae y aparecieron unos años después del Concilio de Trento. 

En aquellos años, la polifonía se había convertido en un fin en sí misma, la música distraía de la liturgia, el texto ya no era comprensible. Y el mencionado Concilio de Trento estaba a punto de decidir la exclusión de la música de la liturgia. 

Pero la Misa a seis voces de Giovanni Pierluigi da Palestrina, Missa papae Marcelli, determinó su mantenimiento. Palestrina y, después de él, Tomás Luis de Victoria optaron por privilegiar la comprensión del texto. De este modo, la música obedece al texto y está sujeta a lo que éste expresa. Volveré sobre ello un poco más adelante. 

Los Tenebrae Responsories de Tomás Luis de Victoria se caracterizan por el gran equilibrio entre las palabras y la configuración musical. El compositor español presta mucha atención al ritmo del discurso, se ciñe a la configuración silábica e intensifica el significado de cada frase con la melodía. 

Ni qué decir tiene que los Tenebrae Responsories se cuentan entre las máximas obras maestras del arte polifónico del Renacimiento tardío; un hito absoluto en la historia de la música sacra, fuente de inspiración para generaciones de compositores hasta nuestros días. 

Como he dicho, se trata de páginas sublimes, extraídas del grandioso Officium Hebdomadae Sanctae (el Oficio de la Semana Santa, publicado en Roma en 1585), que se entonan en plena noche durante el servicio litúrgico de Tinieblas, con motivo de las sugerentes funciones del Triduo Pascual de la Semana Santa. 

La historia que Tomás Luis de Victoria cuenta en sus Tenebrae Responsories es la historia de la Pasión: los últimos momentos de vida del Salvador, la traición de Judas y la negación de Pedro, los golpes y los insultos, pero también los sentimientos que el oyente es invitado a compartir a través de una música que penetra en el alma. 

Para una persona no habituada a la audición de la música del Renacimiento reconozco que se trata de una prueba compleja. Esta música va mucho más allá de la simple partitura. Su valor añadido reside, de hecho, en la inteligencia y la habilidad con la que la música logra entrar en consonancia con la sensibilidad creyente, espiritual y mística de Tomás Luis de Victoria. 

Sí, es verdad que esta música resalta el dramatismo de la Pasión pero lo hace siempre sobre el significado de la Palabra. Palabra y música, música y Palabra alcanzan realmente un resultado elevado y conmovedor. Por eso se trata de una página de gran intensidad emocional. 

Tomás Luis de Victoria optó por privilegiar la inteligibilidad del texto. El texto ya no es un pretexto sonoro para hacer lo que uno quiere. Sino que la música está al servicio del texto. El hecho de que haya que obedecer al texto, someterse a lo que el texto expresa, hace que el texto sea más claro y la música más bella. Este tipo de polifonía... anuncia la Palabra. Por esta razón, esta música no es un antojo, un capricho, …, sino que hace entrar espiritualmente en la Semana Santa. 

Te invito a que, por lo menos antes y/o después de la audición, leas los textos de los dieciocho motetes. Quizá lo más adecuado sería leer cada motete durante la ejecución del mismo. Pero entiendo que esto puede ser más complejo al menos en un primer momento. 

Eso sí, espero y deseo que lo disfrutes. 

Los dieciocho motetes están configurados para cuatro voces a capella según el siguiente esquema: 

Feria V in coena Domini ad Matutinum 

1. Amicus meus

2. Judas, mercator pessimus

3. Unus ex discipulis meis

4. Eram quasi agnus

5. Una hora

6. Seniores populi 

Feria VI in parasceve ad Matutinum 

7. Tamquam ad latronem

8. Tenebrae factae sunt

9. Animam meam dilectam

10. Tradiderunt me

11. Iesum tradidit impius

12. Caligaverunt oculi mei 

Sabbato Sancto ad Matutinum 

13. Recessit pastor noster

14. O vos omnes

15. Ecce quomodo moritur justus

16. Astiterunt reges

17. Aestimatus sum

18. Sepulto Domino 

A continuación tienes la letra en castellano de estos dieciocho motetes. 

1.- Amicus meus 

Mi amigo me ha entregado
con la señal de un beso:
«Aquel a quien yo bese,
ese es: prendedlo».
Esta mala señal hizo
quien cometió un crimen con un beso.
El desgraciado rechazó
el precio de la sangre
y finalmente se colgó de una soga.
Más le valdría
a ese hombre no haber nacido.
El desgraciado rechazó
el precio de la sangre
y finalmente se colgó de una soga. 

2.- Judas, mercator pessimus 

Judas, pésimo comerciante,
se acercó al Señor con un beso.
Él, como un cordero inocente,
no negó el beso a Judas.
Por un puñado de denarios
entregó a Cristo a los judíos.
Más le habría valido
si no hubiera nacido.
Por un puñado de denarios
entregó a Cristo a los judíos. 

3.- Unus ex discipulis meis 

Uno de mis discípulos
me entregará hoy.
¡Ay de aquel que me va a entregar!
Mejor sería
que no hubiera nacido.
El que conmigo moja pan
en la fuente,
ese va a entregarme
en manos de los pecadores.
Mejor sería
que no hubiera nacido. 

4.- Eram quasi agnus 

Yo era como un cordero inocente.
Fui conducido al matadero
y no lo sabía.
Mis enemigos conspiraron
contra mí diciendo:
«Venid, pongamos veneno en su pan
y borrémoslo de la tierra de los vivos.»
Todos mis enemigos contra mí
tramaban males,
lanzaron palabras injustas
contra mí diciendo:
«Venid, pongamos veneno en su pan
y borrémoslo de la tierra de los vivos». 

5.- Una hora 

¿Ni una sola hora habéis podido
velar conmigo
los que proclamabais
que ibais a morir por mí?
¿Acaso no veis a Judas,
cómo no duerme,
sino que se apresura
a entregarme a los judíos?
¿Por qué dormís?
Levantaos y orad
para no caer en tentación.
¿Acaso no veis a Judas,
cómo no duerme,
sino que se apresura
a entregarme a los judíos? 

6.- Seniores populi 

Los ancianos decidieron
arrestar a Jesús con un ardid y matarlo.
Con espadas y palos salieron,
como en busca de un ladrón.
Se reunieron los sumos sacerdotes
y los fariseos decidieron en asamblea
arrestar a Jesús con un ardid y matarlo.
Con espadas y palos salieron,
como en busca de un ladrón. 

7.- Tamquam ad latronem 

«Como en busca de un ladrón salisteis
con espadas y palos
a prenderme.
A diario estuve junto a vosotros
enseñando en el templo
y no me detuvisteis.
Y ahora, flagelado,
me lleváis a morir en la cruz».
Y cuando pusieron
sus manos sobre Jesús
y lo prendieron,
él les dijo:
«A diario estuve junto a vosotros
enseñando en el templo
y no me detuvisteis.
Y ahora, flagelado,
me lleváis a morir en la cruz». 

8.- Tenebrae factae sunt 

Se hizo la oscuridad
cuando crucificaron a Jesús los judíos,
y hacia la hora nona
Jesús exclamó en voz alta:
«Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»
E inclinando la cabeza,
exhaló su espíritu.
Clamando en voz alta, Jesús dijo:
«Padre, a tus manos
encomiendo mi espíritu».
E inclinando la cabeza,
exhaló su espíritu. 

9.- Animam meam dilectam 

He entregado mi preciosa alma
en manos de los inicuos,
y se ha revuelto mi heredad contra mí
como un león en la selva.
Gritó contra mí mi adversario diciendo:
«Congregaos
y apresuraos a devorarlo».
Me pusieron en un desierto de soledad
y toda la tierra guardó luto por mí,
porque no hubo nadie
que me reconociera
y me hiciera el bien.
Se alzaron contra mí
hombres sin piedad,
y no respetaron mi alma.
Porque no hubo nadie
que me reconociera
y me hiciera el bien. 

10.- Tradiderunt me 

Me entregaron en manos de los impíos,
entre malvados me arrojaron
y no respetaron mi alma.
Se aliaron contra mí los poderosos
y, como gigantes, se alzaron contra mí.
Extraños se levantaron en mi contra,
y los poderosos exigieron mi alma.
Y, como gigantes, se alzaron contra mí. 

11.- Iesum tradidit impius 

El impío entregó a Jesús
en manos de los sumos sacerdotes
y de los ancianos del pueblo.
Pedro, sin embargo, lo seguía de lejos
para ver el desenlace.
Lo llevaron a casa de Caifás,
jefe de los sacerdotes,
donde escribas y fariseos
estaban reunidos.
Pedro, sin embargo, lo seguía de lejos
para ver el desenlace. 

12.- Caligaverunt oculi mei 

Se nublaron mis ojos
a causa del llanto,
porque se había alejado de mí
aquel que me consolaba.
Ved, pueblos todos,
si existe dolor semejante a mi dolor.
Eh, vosotros
que pasáis por el camino,
prestad atención y ved
si existe dolor semejante a mi dolor. 

13.- Recessit pastor noster 

Se ha marchado nuestro pastor,
fuente de agua viva,
a cuya partida se oscureció el sol.
Y ahora está cautivo
quien cautivo tenía
al primer hombre.
Hoy, a la vez, las puertas
y cerrojos de la muerte
ha roto nuestro Salvador.
Ciertamente ha destruido
las cárceles del infierno
y ha aniquilado el poder del diablo.
Y ahora está cautivo
quien cautivo tenía
al primer hombre.
Hoy, a la vez, las puertas
y cerrojos de la muerte
ha roto nuestro Salvador. 

14. O vos omnes 

Eh, vosotros
que pasáis por el camino,
prestad atención y ved
si existe dolor semejante a mi dolor.
Atended, todos los pueblos,
y ved mi dolor,
si existe dolor semejante a mi dolor. 

15.- Ecce quomodo moritur justus 

Ved cómo muere el justo
y nadie se da cuenta.
Los hombres justos son apartados
y nadie los tiene en consideración.
De la faz de la iniquidad
ha sido apartado el justo
y quedará en paz su recuerdo.
Como el cordero
ante el esquilador, enmudeció
y no abrió la boca:
de la angustia y del juicio
fue apartado.
Y quedará en paz su recuerdo. 

16.- Astiterunt reges 

Se alzaron los reyes de la tierra,
y los príncipes se aliaron
contra el Señor
y contra su Mesías.
¿Por qué se indignaron las naciones
y los pueblos prepararon vanos proyectos
contra el Señor
y contra su Mesías? 

17.- Aestimatus sum 

He sido contado
entre los que descienden al abismo.
Me he convertido en un hombre desvalido,
relegado entre los muertos.
Me pusieron en un abismo profundo,
en tinieblas
y a la sombra de la muerte.
Me he convertido en un hombre desvalido,
relegado entre los muertos. 

18.- Sepulto Domino 

Tras sepultar al Señor,
el sepulcro fue sellado
haciendo rodar una piedra
ante la entrada del sepulcro.
Pusieron soldados
para custodiarlo.
Los sumos sacerdotes, acudiendo
a Pilato, se lo pidieron.
Pusieron soldados
para custodiarlo. 

No resulta nunca sencillo recomendar una audición en particular. Tampoco en esta ocasión. Yo te propongo una de estas dos que tienes a continuación: 

1.- La de “The Thallis Scholars” (de algo más de una hora y cinco minutos): https://www.youtube.com/watch?v=RlIvozgamEA 

2.- Esta otra (que tiene la particularidad de poder ir siguiendo visualmente la partitura y con una duración de algo más de una hora y diez minutos): https://www.youtube.com/watch?v=jZlhbfImDvo 

P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF

Dios es diferente: adorar en espíritu y en verdad.

Dios es diferente: adorar en espíritu y en verdad

La crítica a los monopolios es una de las leyes económicas universales, porque los monopolios solo provocan la destrucción generalizada de la riqueza y la reducción del bien común.

 

De ahí la invitación a hacer todo lo posible para que las sociedades se doten de instrumentos y organismos para prevenir y combatir los monopolios.

 

Esta ley antimonopolista tiene, en realidad, aplicaciones mucho más amplias que el ámbito económico o industrial. Los monopolios son (casi) todos erróneos, en (casi) todas las expresiones de la vida social y personal.



Y pienso, por ejemplo, en la vida espiritual y en las confesiones religiosas.


La religión, incluida la cristiana, es una auténtica experiencia de florecimiento humano y de liberación si no se convierte en monopolista de la vida, si deja espacio a otras dimensiones de la existencia.

 

En la Biblia, solo los ídolos quieren el monopolio de sus fieles.

 

El Dios bíblico, en cambio, es un liberador incluso de las tendencias del templo y de los sacerdotes de convertir también a YHWH en un ídolo monopolista que consume la vida de los fieles, de la que se alimenta con un hambre insaciable.


El Dios bíblico es un liberador, lo sabemos, y por lo tanto también libera de las religiones, incluida la religión de sus propios fieles.

 

Es notable y sugerente la oración del gran místico alemán Meister Eckhart (1260-1328): «Ruego a Dios que me libere de Dios». Un Dios que libera de sí mismo es, de hecho, el Dios bíblico, tal y como lo captó el poeta Friedrik Holderlin (1770-1843): «Dios creó al hombre como el mar crea los continentes: retirándose» .

 

El Dios bíblico y cristiano no es un consumidor de sus devotos, no se alimenta de sus criaturas para poder vivir. Hace exactamente lo contrario: los distingue de sí mismo, los quiere libres y adultos, es decir, capaces de no depender de lo «religioso» y lo «sagrado», sino de disfrutar de la vida y de toda la creación.

 

El problema, sin embargo, somos nosotros, los seres humanos religiosos, que, tan acostumbrados a la religión como culto idólatra, creamos sistemas religiosos, templos, altares, sacrificios, una contabilidad religiosa entre el cielo y la tierra, porque durante milenios hemos concebido a las divinidades como seres que solo se satisfacen con cultos totales, perfectos, absolutos,…, monopolios.

 

Y así, a pesar de que la Biblia y Jesús nos han dicho exactamente lo contrario, también los cristianos hemos construido templos, altares, sacrificios,…, una religión de cultos totales y perennes, de vidas orientadas única y exclusivamente a lo religioso y a Dios, como si en el cielo hubiera seres superiores que pidieran a los hombres que vivieran solo para ellos.


En esta visión, que ha dominado y en parte sigue dominando también el cristianismo, hay dos problemas.

 

El primero es teológico: ¿qué Dios tenemos en mente para pensar en Él como un ser que se complace de vidas consagradas y ofrecidas íntegramente a lo sagrado? Solo los ídolos quieren esto, aunque, engañándonos, les demos a los ídolos los nombres de Dios.

 

Luego hay un problema antropológico: ¿qué tipo de ser humano tenemos en mente cuando damos vida a religiones que ocupan todo el espacio de nuestra vida? ¿Qué hombre, qué mujer es ese fiel que desde la mañana hasta la noche piensa, vive, ofrece, celebra solo para honrar al Altísimo, solo y siempre para celebrar la divinidad? Solo un fiel menor de edad, infantil, siervo y no libre, puede sentirse cómodo en estas religiones.

 

Lo hacemos, siempre lo hemos hecho. Pero la Biblia está ahí todos los días diciéndonos: «Hacedlo si tanto os importa, pero no en mi nombre. Mi Dios no quiere estos adoradores, porque busca adoradores en espíritu y en verdad. Por lo tanto, libres, como hijos e hijas».

 

La religión es una experiencia plenamente humana solo si es un aspecto importante de la vida y renuncia al monopolio de nuestra existencia.


P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF

Salvaguardar y custodiar lo humano.

Salvaguardar y custodiar lo humano

Hay modelos de persona que, más que otros, nos obligan a cuestionarnos el mundo que estamos construyendo y el tipo de humanidad en el que queremos convertirnos.

 

Existe un modelo fuerte y vencedor que pone de manifiesto una profunda tentación de nuestro tiempo: creer que la tecnología puede salvarnos, que la vulnerabilidad es un defecto, que la historia es una carga, que la comunidad es superflua.

 

En ese modelo se entrelazan las promesas y los temores de nuestra época, y precisamente por eso su figura merece ser leída con una mirada humanista, es decir, con una mirada que nunca separa la verdad de la misericordia, la crítica de la esperanza.

 

Este modelo fuerte y vencedor al que me refiero ha nacido en la tecnología que ya ha dejado de ser un medio y ha comenzado a presentarse como un destino. La innovación ya no es un servicio, sino una fe; ya no es un trabajo, sino una vocación salvadora.

 

En este entorno se desarrolla una visión del mundo que no es solo económica o política, sino casi teológica: la convicción de que la técnica es la fuerza que debe refundar el mundo, que la historia es un obstáculo, que la democracia es un freno, que la finitud del hombre es un error que hay que corregir.

 

Es una visión que habla el lenguaje del poder, no el del cuidado; el lenguaje de la eficiencia, no el de la relación.

 

Para una sensibilidad humanista, esta visión es reveladora.


Revela cuán profundamente le resulta complejo aceptar el límite, la fragilidad, la dependencia.

 

Revela lo difícil que es hoy creer que la vida humana tiene valor no porque sea fuerte ni vencedora, sino porque es un don; no porque sea autónoma, sino porque es relación.

 

Revela lo urgente que es recuperar una antropología que no reduzca al ser humano a un proyecto técnico, sino que lo reconozca como misterio, como criatura, como rostro.

 

Esta visión del mundo del hombre fuerte y vencedor es un sistema de pensamiento que funciona como una teología secular.

 

Y articula una ontología del poder, en la que la técnica es la única fuerza capaz de generar orden; una antropología selectiva, en la que solo unos pocos individuos excepcionales merecen guiar el destino colectivo; una política posdemocrática, en la que la decisión se sustrae al pueblo y se confía a élites tecnocráticas; y una escatología secular, en la que el fin del mundo no es un desastre, sino una brecha a través de la cual instaurar un nuevo orden.

 

Es una visión que sustituye la esperanza por el cálculo, la comunidad por el algoritmo, la fraternidad por la competencia.

 

Todo esto no es solo un problema político: es una cuestión espiritual.


Porque es fácil confundir la salvación con la supervivencia, la redención con la optimización, la vida eterna con la vida infinita.

 

El elemento más radical de esta manera de pensar es su relación con el Apocalipsis - que no es propiamente catástrofe sino revelación -.

 

El Apocalipsis al que estamos asistiendo es el momento en que el viejo orden —democrático, humano, limitado— se derrumba y quiere surgir un nuevo orden.

 

Es una categoría política, no religiosa: el fin de este mundo como condición de posibilidad de lo nuevo.

 

En esta perspectiva, la técnica es el instrumento que permite atravesar el umbral apocalíptico.

 

Nos quieren hacer creer que este Apocalipsis no es un acontecimiento que hay que temer, sino una ocasión que hay que preparar. La política se convierte en escatología: gestión del fin, planificación del después.

 

Este Apocalipsis es el fin del mundo: oportunidad para los fuertes, no salvación de los débiles. Es el triunfo de la técnica, no el triunfo del amor. Es la selección de los mejores, no la liberación de los últimos.

 

Este modelo es una lente para leer el presente.


Su fe en la tecnología muestra la pérdida de confianza en la política y en la comunidad. Su elitismo radical pone al descubierto la crisis de la democracia. Su visión apocalíptica refleja la percepción generalizada de que vivimos al final de un ciclo histórico.

 

Es un modelo que no inventa nada: saca a la luz lo que ya habita nuestro tiempo. Es un espejo, y lo que refleja es un mundo que ha perdido la medida humana y que busca la salvación en el poder.

 

Pero si la técnica se convierte en destino, si lo humano se convierte en un límite, si acaba venciendo este Apocalipsis, entonces lo que está en juego no es el futuro de la tecnología, sino el futuro del propio ser humano.

 

La dignidad no nace de la fuerza, sino del hecho de vivir juntos; de que la comunidad no es un obstáculo, sino una vocación; de que la fragilidad no es un defecto, sino nuestra condición real.

 

En una época que sueña con superar lo humano, la tarea necesaria es justamente otra: custodiar lo humano. No por nostalgia. No por miedo al futuro. Sino por amor a la vida. No para rechazar la técnica, sino para impedir que se convierta en un ídolo al cual se sacrifica lo humano.


P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF

miércoles, 4 de marzo de 2026

De la Bestia… líbranos Señor.

De la Bestia… líbranos Señor

La bestia que hay en nosotros se desata bajo el efecto de estímulos incontrolados de codicia, de poder sin límites, de ambición absurda, de instinto feroz…

 

Hoy asistimos al espeluznante espectáculo de lo inhumano, al que nos estamos acostumbrando dramáticamente. De hecho, el horror se está convirtiendo en normalidad, en una práctica cotidiana.

 

Las películas de terror y de la realidad son, de hecho, indistinguibles. Las ojivas nucleares se exhiben junto con los tanques de última generación y se publicitan como prendas de alta costura. El precio de los instrumentos de muerte es incalculable, los intereses son demenciales,…, es más, todo es demencial.

 

De ahí aquella reflexión anterior “La nave de los locos” (https://kristaualternatiba.blogspot.com/2025/01/la-nave-de-los-locos.html).

 

Hay quienes llegan a decir que el desarme global es cosa de enfermos mentales. ¿No será que los locos que hay que internar son precisamente los fabricantes de armas, sus comerciantes, sus clientes sanguinarios y sus consumidores?

 

Sin tener en cuenta que hoy en día una guerra «seria» no se libra con armas convencionales, basta con una bomba atómica o una ampolla de virus letal...


La corrupción y la mentira imperan, desde la política hasta la economía. Gran parte de la información está al servicio del poder y, por lo tanto, difunde impunemente mentiras macroscópicas.

 

Las redes sociales son el marcador de la maldad y la superficialidad rampantes. Basta con leerlas para comprender inmediatamente de lo que es capaz el cerebro humano, habitado por la mentira y la maldad cargada de envidia y odio hacia cualquiera que piense de forma diferente.

 

Debates insoportables e inaudibles, llenos de insultos e intolerancia destructiva, a veces falsos y tendenciosos, con lenguaje vulgar. La carga de odio y violencia ha alcanzado niveles similares a los del Holocausto de la Segunda Guerra Mundial. Por poner un ejemplo.

 

La insensibilidad y el racismo feroz campan a sus anchas sin pudor. Se puede matar a una mujer (compañera, esposa, ex…) y luego ir al bar de siempre a tomar una cerveza con la cuadrilla antes del partido de fútbol.

 

Es desconcertante quien clama contra la eutanasia y el aborto, pero guarda silencio ante las miles de personas desesperadas que mueren en el Mediterráneo. No digamos ante los miles de asesinados en Gaza.

 

Se necesita un pacto firme para recuperar una ética común, partiendo de los valores fundamentales que son indispensables para resurgir, empezando por las familias, la escuela, la política, las asociaciones, el deporte, las religiones…

 

Hay mucha gente aparentemente silenciosa e invisible, a la que hay que buscar e involucrar. Creo que son muchos los que discrepan de la cultura efímera de la nada, de la muerte, de la avaricia asesina, del egoísmo, del cinismo, del fanatismo religioso, de la crueldad violenta, del nacionalismo exacerbado,…, hecha de palabras y acciones.

 


Creo que todavía somos muchos pero, por desgracia, todavía demasiado silenciosos e intimidados. Debemos «hacer lío» (según aquella expresión del Papa Francisco), es decir, armar jaleo, movilizarnos unidos, independientemente de todas las diferencias que nos caracterizan, en una única visión del mundo en la que nadie quede excluido, para entrar en la «aldea global» que tiene la Humanidad como arquitecto y arquetipo.
 

De hecho, ella - la Humanidad - está viviendo en nosotros y en cualquiera que haya elegido seguir siendo humano.

 

Pienso esto también ante la enésima… guerra ya en marcha. 

Yo pensaba que hacer la guerra era convertirse en asesinos múltiples, renunciar a la Humanidad, maldecir el don de la vida para convertirse en sus amos. Que no había nada peor. Y lo sigo pensando. 

El debate, la oposición, la confrontación… humanas son una variedad natural y positiva de la vida humana. Convertirlas en un absoluto destructivo es una traición a la Humanidad. Esto hay que decirlo y vivirlo. Solo esto es política humana. 

Todas las guerras son actos de asesinos. Los rusos hicieron mal al invadir Ucrania, pero también fueron muy provocados por la OTAN desde 1989. Una cadena maldita. Una espiral de muerte. Tenemos razón al condenarlos.

 

Pero el mal es también un misterio profundo y espantoso. Nadie es puro, incluidos nosotros, todos incluidos.

 

También el antídoto contra el mal es un gran misterio, que hay que invocar. Se trata de la necesidad de Dios, el Viviente (sea cual sea la invocación religiosa o no), para poder vivir como seres humanos.

 

La guerra le quita sentido a nuestra existencia. Es imposible hacerla encajar en lo humano, porque demuele lo humano, el reconocimiento mutuo: las víctimas inocentes - los niños,…- son testigos de esta nada que viola el ser.

 

La ley es un frágil dique cuando se hace uso de la fuerza bruta. Hoy, peor que usada, se niega la ley.

 

El sheriff del mundo tiene menos pudor que los demás y lo declara fanfarrón: “la ley soy yo”. Hace daño no solo matando, sino también suprimiendo el último pudor de la ley.


Hay quien dirá que la realidad es ambigua. Es verdad. Por eso hay que elegir siempre y únicamente opciones más claras que redunden en Humanidad.

 

La verdadera fuerza humana es la que no es violenta. La que ayuda a reconocerse mutuamente en la diferencia. Incluso en la discrepancia.

 

La cuestión es la esencia. No se trata en absoluto de disculpar a Putin, o de condenar a Trump. Ni lo contrario. Tampoco se trata de empobrecer la tragedia humana. Cada decisión y acción particulares tienen su peso de incertidumbre y de falibilidad.

 

Pero quien hace la guerra, siempre hace la guerra a la Humanidad.

 

Después de 1945, la humanidad comenzó a construir el derecho internacional, por encima de las potencias soberanas que había traicionado la Humanidad. Hoy en día, la única tarea es reafirmar el derecho internacional, sin concesiones para nadie.

 

Toda guerra es asesinato. Responder a la guerra con la guerra es convertirla en una regla desesperada. Iniciar una guerra es una traición a toda la Humanidad.

 

El juicio final, anunciado por el Profeta de Galilea en el capítulo 25 del Evangelio de San Mateo, y que es una página intuida en toda espiritualidad humana sea de la confesión que sea, es que no vivirá quien no ayude a vivir, quien despliegue enemistad, dominio, guerra,…, y que vivirá quien ayude a otros a vivir.


P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF

 


Los "Responsorios de Tinieblas" de Tomás Luis de Victoria.

Los "Responsorios de Tinieblas" de Tomás Luis de Victoria   Los Tenebrae Responsories de Tomás Luis de Victoria son dieciocho m...