My way - A mi manera -
Te invito a escuchar esta interpretación de Frank Sinatra con subtítulos en castellano: https://www.youtube.com/watch?v=JN9xkgnZi4M
Y ahora que el final se acerca, me enfrento al último telón… Amigo mío, lo diré claramente: te cuento cuál es mi situación, de la que estoy seguro.
Así comienza lo que parece un intercambio epistolar entre amigos. Melancólico, a ratos trágico, un grito de despedida y quizás de resignación.
Para explicar el nacimiento de esta canción, debemos
pasar por tres «madres».
La parte musical de «My Way» fue compuesta a
mediados de los años 60 por un tal Jacque Revaux, compositor francés. Su
título era «For Me». La letra
no era su punto fuerte, ya que estaba escrita en un inglés simplista y con
temas de poca profundidad.
Como era de esperar, no gustó a las discográficas y
quedó archivada.
En ese momento, en 1967, «For Me» llegó a manos de Claude
François, un cantante de moda en aquella época que, junto con un letrista,
la adaptó con otra letra.
El título cambió de «For Me» a «Comme d’Habitude».
La nueva letra se centraba en su amor perdido y en la
vida rutinaria y sin sentido de un hombre.
Se publicó en 1967 como sencillo y alcanzó el número
uno en las listas francesas.
Durante unas vacaciones en Francia, un cantante
canadiense, naturalizado estadounidense, Paul Anka, escuchó en la radio
«Comme
d’Habitude».
Intuyó el potencial que encerraba la riqueza de la melodía;
llamó por teléfono al editor de la canción y compró los derechos por ¡solo un
dólar!
De vuelta en Estados Unidos, intentó escribir una
letra mejor, pero, falto de inspiración, la dejó en un cajón, a la espera de
tiempos mejores.
A finales de los años 60, Frank Sinatra, atravesaba un bache: los nuevos sonidos del pop y el rock estaban dejando obsoleto su estilo.
Durante una cena con su amigo Paul Anke, se desahogó
largo y tendido sobre esta situación y sobre su estado de ánimo.
Nada más llegar a casa, Paul Anke acó su canción
francesa y escribió la letra de «My Way», narrando la historia de un
hombre que reflexiona sobre sus éxitos y sus errores, pero que no tiene
remordimientos ni reniega de nada, porque siempre se ha mantenido fiel a sus
propios deseos.
Frank Sinatra no quedó convencido de inmediato, pero
grabó la canción en Los Ángeles el 30 de diciembre de 1968.
Publicada a principios de 1969, «My Way» alcanzó el puesto
27 en las listas. Una acogida tibia y poco prometedora.
Sin embargo, con el paso del tiempo, el sencillo fue
recibiendo cada vez más elogios hasta convertirse en un auténtico éxito.
Mientras tanto, los responsables discográficos de Paul
Anka se enfurecieron y le obligaron a grabar también su propia versión de la
canción.
A partir de ese momento comenzó una larga serie de
versiones que aún hoy no ha llegado a su fin.
Desde entonces, muchos artistas se han atrevido con «My
Way». La primera versión de «My Way» es de la cantante galesa
Dorothy Squires y data de 1970, cuando la versión original aún estaba en las
listas de éxitos.
Otros artistas han sido: Aretha Franklin, Tom Jones,
Celine Dion, Elvis Presley, hasta Robbie Williams, Michael Bublé y Shakira.
La versión más alejada del original, aunque no por
ello menos fascinante, es la de Sid Vicious, bajista de los «Sex Pistols». La
transformó en una canción punk que, a pesar de lo aparentemente absurdo, ¡logró
tener sentido!
En cambio, el protagonista de esta canción,
seguramente es Frank Sinatra.
Y ahora, el fin está cerca,
y así, encaro el telón final.
Mi amigo, lo diré claro,
te expondré mi caso, del cual estoy seguro.
He vivido una vida que está llena,
he recorrido todas y cada una de las carreteras.
Y más, mucho más que esto,
lo hice a mi manera.
Podemos pensar por ejemplo que se trata de un anciano que se enfrenta a la muerte. De una persona que se enfrenta a una decepción y vive la rutina de siempre. Una persona que ha tenido una vida agitada y a menudo incomprendida, con un rico bagaje de experiencias y que pide la comprensión de quien le escucha. Una vida extrema, tal vez, pero una vida en la que todas las decisiones se han tomado de forma consciente.
Remordimientos, he tenido algunos,
pero de nuevo, muy pocos como para mencionarlos.
Hice lo que tuve que hacer,
y lo vi todo sin exenciones.
Planifiqué cada senda trazada,
cada paso cuidadoso a lo largo del camino.
Y más, mucho más que esto,
lo hice a mi manera.
Quizá trivial pero auténtico. Alguien que ha vivido la vida al máximo, que ha tomado todas las decisiones con firmeza, que ha exprimido la vida hasta la médula, admite haber cometido errores y tener remordimientos. Es como decir: si te equivocas es normal, yo también me equivoco, pero al final los éxitos han compensado con creces las decepciones. Muy refinado cuando dice: «Hice lo que tenía que hacer». Muchas decisiones no son compartidas, otras incluso pueden hacer daño a las personas que nos rodean. Pues bien, eso también significa ser hombre: saber tomar incluso las decisiones difíciles.
Sí, hubo momentos, estoy seguro de que
lo sabes,
cuando mordí más de lo que podía masticar.
Pero a través de todo eso, cuando hubo duda,
me lo tomé todo y lo escupí.
Me enfrenté a todo y me mantuve erguido,
y lo hice a mi manera.
Amé, me reí y lloré,
tuve mi parte de pérdidas.
Y ahora, mientras las lágrimas se secan,
encuentro todo esto tan divertido.
Pensar que hice todo eso,
y puedo decir, sin pena ni timidez:
Oh, no, yo no, lo hice a mi manera.
Me he metido en líos demasiado grandes pero me he mantenido en pie y he seguido mi camino. Todo lo que me ha llegado —risas, llantos, amor, victorias y derrotas— lo he acogido con gusto, porque forma parte del camino de la vida. Y estoy orgulloso de poder decir en voz alta que todo esto lo he elegido yo.
Independientemente de nuestros modelos y nuestras
elecciones, a todos nos llega el día en que sufrimos y el día en que somos
felices. Esto es normal y es un destino del que no podemos escapar. Lo
importante es que todo esto sea fruto de nuestras elecciones, de nuestro
camino, y no de dejarnos llevar por la corriente.
¿Qué es un hombre, qué tiene?
Si no se tiene a sí mismo, entonces no tiene nada.
Decir lo que realmente siente
y no las palabras de alguien que se arrodilla.
La historia muestra que recibí los
golpes.
Y lo hice a mi manera.
Al fin y al cabo, ¿qué es un hombre? Solo él mismo y
nada más. Por eso es más importante poder vivir la propia vida con valentía,
tomar decisiones y llevarlas hasta el final, en lugar de ser complaciente con
la sociedad y conformarse con lo que nos ofrece que al final es todo.
Y uno casi parece ver, mientras Frank Sinatra canta, al Clint Eastwood triste, desencantado, pero aún capaz de pasiones, de «Gran Torino» o a aquellos héroes solitarios y melancólicos que «hacen lo correcto porque es lo correcto y no porque convenga».
Y aquí tienes otra versión en vivo de Frank Sinatra y ya hacia el final de su carrera: https://www.youtube.com/watch?v=JXbZ7vS010E
Cada uno… a su manera. No pudo ser de otra manera. Y esa es la manera correcta que cada uno supo y pudo hacer.
P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF













