Qué es la paternidad… una lección de vida a partir de San José
El evangelista San Mateo en su relato del nacimiento de Jesús en Belén nos cuenta el punto de vista de José, figura de altísimo valor y enseñanza espiritual. Y creo que hemos de conocer cada vez mejor la figura de San José para entender de él qué es la paternidad.
Intentemos reconstruir la historia de José desde dentro, imaginándonos, a raíz de lo que nos describe el pasaje del Evangelio, estando en su lugar. Entrando de puntillas en su vida, preguntémonos qué habría pensado José al ver la presencia del ángel introduciéndose en sus sueños, otra forma de indicar la manifestación del Señor en la vida humana. José también es llamado a hacer lugar a Jesús en su familia, pero todo parece muy diferente a sus expectativas. ¿Cómo reacciona? Es un hombre que se siente traicionado y decepcionado, ¿qué siente? Incredulidad, miedo, miedo al juicio de los demás, conciencia dolorosa de una traición. ¿Hay lugar en esta condición para acoger a Jesús? José se deja llevar por sus miedos: el juicio de los demás, preguntándose dónde se equivocó, qué hizo para merecer esto, el deseo de no hacer daño de todos modos... Pero dentro de todo esto, el Señor está vivo, está obrando.
La realidad se ha derrumbado sobre José: una traición, una novia que parece muy diferente de lo que había imaginado, un matrimonio que ya no tiene sentido. Tantos sueños, tantos proyectos: recordar cuando todo se derrumbó en nuestra familia, una enfermedad, un suspenso, un despido, una muerte súbita, ¿qué haces? Luchas contra ello, empiezas a despotricar, incluso te desquitas con Dios, que a veces es el más fácil de culpar, recurres al alcohol u otro tipo de compensación, luego meditas sobre una estrategia, porque hay que hacer algo, una estrategia de salida. José es justo, nos dice el texto, es decir, está en relación con Dios que es el único justo, que enseña la justicia. ¿Qué pudo haber estado pensando en esos momentos, qué conversación con su Dios interior? Los justos hacen memoria, recuerdan lo que les pasó a sus padres, a la enseñanza en la historia de su pueblo: el rey David, hombre justo y pecador, Salomón, sus hijos, todos ellos también pecaron, Dios tuvo misericordia de ellos, no tenido en cuenta. Bueno, entonces así es como José decide actuar.
En la Biblia, los sueños son el lugar del abandono, donde, habiendo abandonado la vida consciente, me dejo ir, me entrego. El ángel aparece en el sueño porque es cuando José finalmente se abandona, se entrega a la nueva situación que se ha creado en su vida, hay espacio para que el Señor entre con la Buena Nueva. Mientras lucha contra ello durante el día, la única decisión que puede tomar es separarse de María, pero mientras duerme José ya no se resiste sino que desiste, y en lo que parece una situación de 'muerte', de división, se enciende una luz. Así que también para José hay un camino, desde la ira hasta el abandono de sus propias pretensiones sobre la realidad, y este camino pasa por recordar las historias de sus antepasados, por la memoria, que le hace recordar que Dios siempre se ha inclinado con misericordia hacia su propio pueblo, no para condenarlos, sino para salvarlos. Es el recuerdo de la obra de Dios, que dejó señales en su vida, lo que empuja a José a confiar.
La Buena Noticia es que a veces hay acontecimientos en nuestra vida que leemos de manera negativa, que no entendemos ni condenamos, como una enfermedad, un fracaso, un despido, una separación o división, la esterilidad. Solamente miramos una cosa, nos deprimimos y tendemos a pensar que son asuntos pendientes que tenemos con nuestro Señor, luchamos contra ellos con todas nuestras fuerzas. La Buena Noticia es que el Señor está obrando para ayudarnos a leer de una manera nueva estas realidades, ciertamente dolorosas, como José al descubrir a su mujer embarazada "de otro", alcanzada por el poder fecundante de alguien que no es él... Adentro nuestras derrotas, dentro de lo que nos humilla, el colapso de nuestras ilusiones contra las que chocamos como un tren en marcha, el Señor está obrando. Junto a Él, al estar en relación con Él, estos colapsos pueden transformarse en algo nuevo, en el potencial de una nueva vida, de vislumbrar luz y esperanza donde no estaban. Esa humillación, ese colapso puede dar frutos de nueva vida.
La Buena Nueva es que el Señor no obliga, sino que se presenta como una posibilidad: "No temas llevar contigo", "...viene del Espíritu". Hay otra forma de leer la realidad, si se quiere, en la que todo vuelve a realizarse, el hijo ilegítimo es fruto del amor divino, la enfermedad o acontecimiento doloroso puede contener la liberación de un amor tal que ese fracaso puede transformarse en un nueva persona, para hacer renacer la esperanza, para hacer fluir nueva vida. Tenemos miedo de nuestros fracasos, como José, pero el Señor está obrando en ellos para transformarlos en algo nuevo. ¿Qué hace José? Al despertar, hace lo que le piden. Sabe conectar lo que ha sentido internamente con decisiones concretas, rápidas y efectivas, sabe convertir las palabras en hechos concretos y se pone manos a la obra para transformar la realidad con su propio aporte.
P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF
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