viernes, 5 de septiembre de 2025

La Buena Noticia de la cercanía de Dios - Mateo 3, 1-12 -.

La Buena Noticia de la cercanía de Dios - Mateo 3, 1-12 -

La frase central del anuncio del Bautista suena así: el Reino de los cielos está cerca, convertíos. Son las mismas palabras con las que comenzará la predicación de Jesús.

 

Dios está cerca, primera Buena Noticia. El gran Peregrino ha caminado, ha recorrido distancias. Por ahora, solo el profeta ve los pasos de Dios. Pero no es la Revelación la que se demora, son nuestros ojos los que aún no están preparados.

 

El Adviento es el anuncio de que Dios está cerca, cerca de todos, red que reúne, en armonía, al lobo y al cordero, al león y al buey, al niño y a la serpiente - palabra de Isaías -, al hombre y a la mujer, al árabe y al judío, al musulmán y al cristiano, al blanco y al negro, para una nueva arquitectura del mundo y de las relaciones humanas.

 

El Reino de los cielos y la tierra tal y como Dios la sueña. ¿Aún no se ha realizado? No importa, el sueño de Dios es nuestro futuro que nos llama. Nos llama el futuro.

 

La segunda Buena Noticia: entonces mi vida cambia.

 

Lo que convierte el frío en calor es la proximidad del fuego. «Estar cerca de mí es estar cerca del fuego» (Evangelio apócrifo de Tomás), no se sale indemne del encuentro con el fuego. La fuerza que cambia a las personas es una fuerza no humana, una fuerza inmensa, lo divino en nosotros, Dios que viene, entra y crece dentro. Lo que me convierte es un pedacito de Cristo en mí.

 

¡Convertíos! Más que una orden, es una oportunidad: cambiad de camino, de acciones, de pensamientos; conmigo, el cielo está más cerca y más azul, el sol más cálido, la tierra más fértil, y hay cien hermanos, y árboles fuertes, y miel.

 

Conmigo solo vivirás comienzos. Vivirás el viento y el fuego. Y buenos frutos. Revelación de que en la vida el cambio siempre es posible, que ninguna situación es sin salida, por la gracia.

 

El tercer centro del anuncio de Juan: dad frutos dignos de conversión. La fe es una mano que te agarra las entrañas, la fe es una mano que te hace dar a luz. ¡Dar a luz un buen fruto!

 

Cuando Dios se acerca, la vida se vuelve fecunda y nadie es estéril. Dios viene al centro de la vida, no a los márgenes de ella - Dietrich Bonhoeffer -. Dios alcanza y toca esa misteriosa raíz de la vida que nos mantiene erguidos como árboles fuertes, que permite la esperanza a pesar de los escombros, el trigo bueno a pesar de la mala hierba de nuestro campo.

 

Dios viene al corazón de la vida, a la pasión y a la fidelidad del amor, al hambre de justicia, a la tenacidad de la honestidad, cuando me comprometo a reducir la distancia entre el gran sueño de los profetas y lo poco que tenemos entre manos.

 

Porque el pecado no es transgredir las reglas, sino transgredir un sueño. Un sueño tan grande como el de Jesús, tan hermoso como el de Isaías, en el centro de la vida como el de Juan.


 

P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF

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