La tentación fascista
Leí una vez que el ‘fascismo’ comienza con las palabras.
Por
ejemplo, la palabra “nuestro”. Una palabra que describe una comunidad humana en
la que el aislamiento se confunde con la identidad. En la que la pertenencia
mutua se convierte en un muro frente a lo que viene de fuera. Nuestras
tradiciones, nuestro pueblo, nuestras raíces…
La
obsesión por la posesión defensiva revela la idea de un adversario, de un enemigo,
no de una comunidad. En sí misma, «nuestro» no es una palabra negativa. Por supuesto. Lo es
en algunos discursos en los que hay que asustar a la gente contra alguien y
hacerles creer que todo lo que es nuestro nos lo van a quitar.
No, no me
refiero al fascismo histórico,… sino al riesgo que corremos en los tiempos
presentes. Vivimos en tiempos racistas, xenófobos,...: ¿qué más qué otra cosa tiene que pasar para llamarlo “fascismo”?
No sé si
se trata de un fascismo ideológico… pero ciertamente hay quien piensa, siente y
actúa… a modo fascista.
No creo
que hoy haya un manifiesto fascista… con documentos programáticos, leyes
raciales,… Incluso la gran mayoría de la gente se ofende cuando se le llama “fascista”.
Pero sí
existe una forma antidemocrática de pensar dentro de la democracia. Y eso es “fascismo”.
La burla
del adversario hasta su aniquilamiento, la costumbre de imaginar un enemigo que
nos amenaza, la condición perpetua de peligro y la idea de que un líder único y
fuerte puede resolverlo todo son elementos, entre otras prácticas,
fundamentales de este método “fascista”.
En noviembre de 2024 me publicaron en una página web un artículo titulado “El fascismo eterno”: https://www.naiz.eus/es/iritzia/articulos/el-fascismo-eterno
Me da respeto,
lo confieso, que se niegue la palabra “fascismo”. Porque suele ocurrir que
cuando se niega la palabra… se acaba negando el fenómeno… Y cuando se niega el
fenómeno… este puede desarrollarse sin rendir cuentas a nadie…
Hubo un
tiempo en el que el “fascismo” enviaba al exilio a sus adversarios o construía
campos de concentración o ejecutaba la pena capital o...
Ahora, se
le deja a sus anchas, por ejemplo, en las redes sociales para que exprese su
opinión en una especie de ruido incansable de intensidad variable. A estas
alturas, las redes sociales son una de las formas de “fascismo” que es la des-democratización.
Como
considero que el “fascismo” es un método las formas de actuar de algunos
políticos me parecen formas expresamente “fascistas”. Y a esos modos
manifiestos se añade la complacencia de otros políticos afines a esos modos.
No, no
creo que nuestra sociedad sea “fascista”. Los verdaderos “fascistas” son
seguramente muy pocos. Pero sí puede haber un conjunto de la sociedad cercana a
la tentación fascista en la manera de pensar, de sentir, de actuar… Y esa deriva me da
respeto. Y mucho.
P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF


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