sábado, 10 de enero de 2026

Pasos hacia atrás en la historia: ¿evolución o involución?

Pasos hacia atrás en la historia: ¿evolución o involución?

Que la historia hubiera llegado a su fin era una teoría que dejaba perplejos. Por el contrario, casi todos estábamos convencidos de que el futuro disiparía las sombras del pasado: más paz, más democracia, más bienestar, más derechos, y no solo en el Occidente próspero o considerado como tal. 

Hijos de aquella trinidad laica consagrada por la Revolución Francesa (libertad, igualdad, fraternidad) y la Revolución Americana (Declaración de Independencia), durante más de dos siglos hemos ido añadiendo ladrillos al edificio común: en 1948 con la Declaración Universal de los Derechos Humanos y luego en varias etapas sucesivas, a través de instituciones como el Consejo de Europa (1949). 

Se tenía la certeza de que el camino emprendido —la era de los derechos— reservaría a todas las naciones un futuro de concordia y prosperidad bajo la égida de la ONU. Una serie de convenciones, tratados, cartas fundacionales, tribunales penales y civiles internacionales, es decir, el triunfo del derecho positivo sobre la violencia y la opresión. En una palabra: primacía del derecho, por tanto. 

De muchos, de diferentes y de todos los hilos dispersos surgió la trama que, tras la Segunda Guerra Mundial, sustentó el modelo de desarrollo europeo, centrado en la economía social de mercado. Un modelo muy diferente al estadounidense que, como es bien sabido, suele estar mucho menos regulado y ser mucho menos protector, y mucho más propenso a exaltar los espíritus más animales de cierto capitalismo salvaje. 

Hoy, sin embargo, nos encontramos en un punto de inflexión inesperado y mucho menos prometedor. 

La trayectoria social ascendente se ha detenido y, de hecho, ha invertido su sentido. Una parábola que, sorprendentemente, ha puesto en tela de juicio logros seculares, tanto en el ámbito laboral como en el de la legislación política, social y civil. 

Y ahora nos preguntamos: ¿volveremos atrás, entregándonos en manos de las nuevas baronías del poder tecnológico? ¿Debemos considerar muertos también aquellos vientos de nuevo espíritu de humanidad? 

Porque los espíritus que hoy vagan por el mundo parecen vestir la armadura de los caballeros del Apocalipsis. Lo que guía su carrera no es la vieja tríada de los revolucionarios franceses, sino el nuevo trinomio de las tecno-oligarquías, en connivencia con las intramontables satrapías (norteamericanas, chinas, y postosoviéticas): no la libertad, sino la arbitrariedad; no la igualdad, sino la codicia; no la fraternidad, sino la arrogancia… de los poderosos soberanos. 

P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF

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