domingo, 8 de febrero de 2026

Las tentaciones de Jesús son también las nuestras - San Mateo 4, 1-11 -.

Las tentaciones de Jesús son también las nuestras - San Mateo 4, 1-11 - 


El relato de las tentaciones nos llama a la tarea nunca terminada de poner orden en nuestras elecciones, de elegir cómo vivir
. 

Las tentaciones de Jesús son también las nuestras: afectan a todo el mundo de las relaciones cotidianas.

 

La primera tentación se refiere a la relación con nosotros mismos y con las cosas (la ilusión de que los bienes llenan la vida). La segunda es un desafío abierto a nuestra relación con Dios (un Dios mágico a nuestro servicio). La tercera, por último, se refiere a la relación con los demás (el ansia de poder, el amor por la fuerza).

 

¡Di que estas piedras se conviertan en pan!

 

El pan es un bien, un valor indudable, pero Jesús responde jugando al alza, ofreciendo más vida: «No solo de pan vivirá el hombre».

 

El pan es bueno, pero más buena es la palabra de Dios; el pan da vida, pero más vida viene de la boca de Dios que enciende en nosotros un hambre de cielo. El hombre vive de cada palabra que sale de la boca de Dios.

 

La palabra de Dios es el Evangelio, pero también toda la creación. Si el hombre vive de lo que viene de Dios, yo vivo de la luz, del cosmos, pero también de ti: hermano, amigo, amor, que eres palabra pronunciada por la boca de Dios para mí.

 

La segunda tentación es un desafío abierto a Dios. «Lánzate y cree en un milagro». Lo que parecería el acto de fe más elevado —¡lánzate con confianza!— es, en cambio, una caricatura, una pura búsqueda del propio beneficio.

 

Jesús nos advierte contra el deseo de tener un Dios mágico a nuestra disposición, contra la búsqueda no de Dios, sino de sus beneficios, no del Dador, sino de sus dones.

 

«No pongas a prueba al Señor»: sé que estará conmigo, pero como Él quiera, no como yo quiera. Quizás no me dé todo lo que pido, pero tendré todo lo que necesito, todo lo que me hace falta.

 

En la tercera tentación, el diablo sube aún más la apuesta: adórame y te daré todo el poder del mundo. El diablo hace un trato, exactamente lo contrario de Dios, que nunca negocia sus dones.

 

Es como si dijera: Jesús, ¿quieres cambiar el curso de la historia con la cruz? No funcionará. El mundo ya es un bosque de cruces. ¿Para qué sirve una cruz más? El mundo tiene problemas, tú debes resolverlos. Toma el poder, ocupa los puestos clave, cambia las leyes. Así resolverás los problemas: con relaciones de fuerza y engaño, no con amor.

 

«Y he aquí que se le acercaron ángeles y le servían».

 

Acercarse y servir son verbos de ángeles. Si en esta Cuaresma cada uno de nosotros quisiera acercarse y cuidar de una persona necesitada, porque está enferma, sola o es pobre, regalándole un poco de tiempo y un poco de corazón, entonces para ella sería como si se le acercara un ángel, como si florecieran ángeles en nuestro desierto.



P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF

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