El hombre se alimenta de la boca de Dios - San Mateo 4, 1-11 -
Jesús debe elegir qué tipo de Mesías quiere ser, la elección decisiva de toda su vida.
La primera elección se refiere al cuerpo y a las
cosas: sacia el hambre, di que estas piedras se conviertan en pan.
Piedras o pan, una pequeña alternativa que Jesús abre
de par en par. Y dice: ¿quieres ser más hombre, vivir mejor? No agotes la vida
en busca de bienes, de cosas. Sueña, pero nunca reduzcas tus sueños a cosas y
dinero.
«No solo de pan vivirá el hombre». Hay
en nosotros algo más, un excedente, una brecha por donde entran mundos,
criaturas, afectos, un pedacito de Dios.
El hombre vive de cada palabra que sale de la boca de
Dios. Y enciende en mí un hambre de cielo que intentamos saciar con grandes
bocados de tierra. En cambio, el pan es bueno, pero mejor es la palabra de
Dios; el pan es vida, pero más vida viene de la boca de Dios.
De la boca de Dios, de su palabra, vino la luz, el
cosmos con su belleza y las criaturas. De la boca de Dios vino el aliento que
nos da vida, viniste tú. Si el hombre vive de lo que viene de Dios, yo vivo de
ti: hermano, amigo, amor, de ti. Palabra pronunciada por la boca de Dios para
mí.
La segunda propuesta toca la relación con Dios. ¡Tírate,
provoca un milagro!
Es un desafío, a través de lo que parece el máximo de
la fe y, en cambio, es su caricatura, es la búsqueda de un Dios mágico a su
servicio. Tírate, así podremos
ver una multitud de ángeles volando... Muestra un milagro, a la gente le
encantan los milagros y te seguirán.
El diablo es seductor, se presenta como un amigo que
quiere ayudar a Jesús a ser mejor mesías. Jesús responde: no pondrás a prueba a Dios.
Y esa es mi fe: creo que Dios está conmigo, cada día, es mi
fuerza y mi canto. Pero no avanzaré en la vida a fuerza de milagros, sino por
el milagro de un amor que no se rinde, de una esperanza que no baja la bandera.
La tercera apuesta es el poder sobre los demás: postraos
ante mí y tendréis el mundo a vuestros pies.
El diablo hace un trato, al contrario que Dios, que
nunca negocia con sus dones. Y
cuantos le han escuchado, negociando con ellos mismos, a cambio de una carrera,
un sillón, dinero fácil…
Satanás dice: ¿quieres cambiar el mundo con amor?
¡Eres un iluso! Asegura a los hombres pan, milagros y un líder, y los tendrás
en tus manos. Pero Jesús no busca hombres a los que dominar, quiere hijos
libres y amantes. Para Jesús, todo poder es idolatría.
Entonces el diablo se aleja y los ángeles se acercan y
le sirven.
Acercarse y servir, las acciones por las que se
reconoce a los ángeles. Si en esta Cuaresma cada uno se acerca a una persona
necesitada, escuchándola, acariciándola, sirviéndola, entonces veríamos nuestra
tierra parecida a un nido de ángeles.
P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF
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