¿Qué más se le puede pedir a la vida? - La Primavera de Antonio Vivaldi -
Después de un largo invierno en el que la nieve cubre
de blanco el paisaje, llega la primavera como una explosión de colores, flores,
mariposas y pájaros que cantan un himno de alegría que se puede saborear
gracias a esta estación. Los gorriones se suman a la alegría general con sus
trinos y gorjeos (representados por tres violines solistas), y a lo lejos se
puede escuchar el suave murmullo del arroyo cantarín. Por supuesto, incluso en
primavera no pueden faltar las terribles tormentas que se anuncian con la
amenaza de relámpagos y truenos.
Se dibuja una escena en la que un pequeño pastorcillo
se ha quedado dormido, el viento suave y ligero produce un hermoso susurro y
los violines solistas describen el sueño tranquilo y sereno del pastorcillo.
Y al final se describe una fiesta pastoral, llena de
alegría, entre cantos y bailes, para celebrar la llegada de la tan soñada
primavera.
Vamos allá con un primer ejercicio de audición: https://www.youtube.com/watch?v=3LiztfE1X7E
¿De qué estamos hablando? De la primavera que ha llegado.
Los días se alargan cada vez más, las temperaturas
suben, de vez en cuando nos sorprende un chaparrón, el polen se divierte
haciéndonos estornudar y enrojecernos los ojos... El canto de los pájaros y el
calor de los días nos invitan a dormir plácidamente.
Antonio Vivaldi debía de tener muy presente este sentimiento general
de ociosidad, porque lo menciona en su obra más famosa, el Concierto para violín, cuarteto de cuerda y bajo continuo «La
Primavera», RV 26.
Ejemplo típico de «música programática» - composición de carácter puramente
descriptivo -, La Primavera
forma parte de un ciclo de cuatro conciertos denominado Las cuatro estaciones, que también incluye El invierno, El verano y El
otoño.
Cada uno de estos tres conciertos presenta tres movimientos (Allegro o Presto el primero y el último, Largo o Adagio el del medio) y es acompañado de un soneto de autor desconocido. Por lo tanto, la música se basa íntegramente en las palabras del poema. El soneto de La Primavera es el siguiente:
Allegro
Ha llegado la primavera y festivos
los pájaros la saludan con alegre canto,
y las fuentes, al soplar la brisa
con dulce murmullo fluyen entretanto:
Cubren el aire de negro amanto,
y relámpagos y truenos elegidos para anunciarla.
Luego, en silencio, los pajaritos
vuelven a su canto encantador.
Largo
Y entonces, en la florida y agradable pradera
al querido murmullo de las ramas y las plantas
duerme el pastor con su fiel perro a su lado.
Allegro
Al son festivo de la gaita pastoral
bailan ninfas y pastores en el amado techo
de la primavera al aparecer brillante.
El violín solista interpreta el papel del pastor dormilón, mientras que el cuarteto de cuerda sustituye al entorno circundante.
En el primer movimiento nos sumergimos inmediatamente en la alegría de la primavera a través del famosísimo tema inicial, que describe la danza alegre de la naturaleza que despierta tras el frío invierno. El violín solista se divierte con el otro violín imitando el canto de los pájaros, que vuelan hacia una fuente de agua cuyo tranquilo fluir es representado por los instrumentos de cuerda (excepto el contrabajo).
Pero se acerca una tormenta: mientras los bajos describen los poderosos truenos, el violín solista se mueve como un rayo. Las notas agudas son muy rápidas y dan la idea de una impresionante descarga de relámpagos.
Pero la tormenta es ahuyentada por la fuerza y la alegría de la bella estación: el tema recupera fuerza, pero se transforma en una reflexión sobre el ciclo de la vida y la muerte. La danza de la naturaleza se reanuda, los pájaros vuelven a cantar y el ambiente vuelve a ser bucólico.
En La Primavera, Antonio Vivaldi
describe tres elementos: el susurro de las ramas (confiado a los violines en
pianísimo), el pastor que duerme (representado por el violín solista que toca
una melodía cantabile muy dulce) y el perro que ladra (interpretado por la
viola, que con su ritmo obstinado parece reproducir un ladrido).
Hay una escena relajada cuando el pastor ha sido
vencido por la somnolencia primaveral y se ha olvidado de sus obligaciones y se
ha quedado dormido a la sombra.
Al final el pastor se despierta en un momento dado y
oye música a lo lejos. De hecho, en el tercer y último movimiento comienzan las
danzas. El pastor ve a las ninfas bailando. Abandona definitivamente a las
ovejas y se une a las ninfas que, riendo, lo invitan a pasar una agradable
velada con ellas. En la fiesta se encuentra con otros pastores: «¿Qué tal, hermano?», se dicen entre
ellos. Las ninfas son preciosas, el vino es excelente, la música es genial: ¿qué
más se puede pedir en la vida? El violín solista y el cuarteto
intercambian el tema, que sirve de estribillo durante todo el movimiento.
Este canto de alegría bien merece otro ejercicio de
audición ¿verdad?: https://www.youtube.com/watch?v=HPxOKCc-FFw



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