martes, 7 de enero de 2025

Adviento y Navidad fronterizos y periféricos.

Adviento y Navidad fronterizos y periféricos 

En los últimos años hemos oído hablar mucho de fronteras en referencia a miles de hombres y mujeres que, por necesidades y condiciones sociales y económicas, normalmente de supervivencia, intentan cruzar la frontera de una nación, de un lugar aparentemente inaccesible, o hecho así, por parte de las autoridades que intentan defender el país del extranjero. Son imágenes fuertes, casi apocalípticas. 

Yo creo que la espiritualidad cristiana ha de ser repensada, también y decididamente, desde las fronteras

La frontera es un término que ha llenado la información socialmente distribuida desde hace mucho tiempo. El fenómeno de la inmigración, en particular, ha recuperado una memoria que nos remonta a las fronteras entre estados, a las definiciones territoriales, a las distinciones de civilización que la idea de globalización parecía haber acallado. 

El término frontera, en un sentido ideal, puede ser entendido sobre todo "por quienes viven en la periferia", es decir, los lugares de distanciamiento, de exclusión implementados más o menos intencionadamente en todos los niveles, social, político, relacional... 

Sin hacer grandes distinciones se puede decir que todos estos son lugares alejados del "centro", es decir, de lo que, por mentalidad, ideología, modelos culturales actuales, parece ser el único criterio para ver la realidad y el mundo, también de la fe cristiana y de la Iglesia. 

Y en esta reflexión de fronteras y periferias, me parece siempre paradigmática la invitación del Papa Francisco, en “Evangelii Gaudium”, de "el centro" para "llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio" (EG 1,1). 

Desde las periferias también es posible entender el centro bajo una nueva luz, es decir, lo bajo, lo alto, lo pequeño, lo grande, lo último y lo primero, lo exterior y lo interior... 

Precisamente desde la periferia, desde la frontera,…, desde el sub-urbio,…, desde los lugares de abandono urbano, rural, industrial, donde viven los "impotentes", los excluidos, los pobres, puede surgir una nueva visión del mundo respecto a la basada en la perspectiva del llamado centro. 

No es un simple movimiento ideológico, sino una nueva visión cultural, creyente, espiritual, teológica… un derrocamiento del régimen epistémico dominante que presupone la hegemonía de un centro sobre todo lo demás. 

El de las periferias existenciales se presenta como un movimiento que parte de una interioridad que se nutre de una visión de la realidad a partir del pequeño, del excluido, yo diría del “humilde”, es decir, del que ve el todo, el cielo, la humanidad a partir de la tierra, desde abajo. 

El Adviento y la Navidad son una imagen de la inversión de la perspectiva común... 

Se podría decir que se forma una visión de reversión de los modelos habituales, externos, que miden las cantidades de poder, de tener, de posesión, para volver a ese modo no egoísta, no ego-céntrico, incluso des-encarnado. 

En su conjunto se podría hablar de una visión espiritual del mundo y de la historia, donde lo espiritual debe entenderse como la búsqueda de la verdad de las cosas, del mundo de la existencia, de la persona humana, de la historia misma de la humanidad. 

Y esa opción es más evangélica también porque es más valiente

La opción de la periferia, en conjunto, es una elección definida como “preferencial”, totalmente evangélica. Son los lugares elegidos por Jesús, Belén, Nazareth, Galilea, la Decápolis…, como atestiguan los Evangelios: los pueblos, los pobres, los marginados, los que no cuentan. 

En ellos se desarrollan las relaciones que construyen la historia del Maestro y de sus discípulos: el Reino es donde se acoge la novedad de Dios que se encuentra con la humanidad. Al mismo tiempo son los lugares de experiencia del Otro, de lo otro, de los otros.... Jesús lo anuncia y podría reformularlo así: "Padre, tú has hecho conocer el misterio de tu caridad a los pequeños y a los pobres...". 

Aquí es donde la experiencia espiritual encuentra motivación evangélica y teológica: es vivir el ejemplo de Jesús hoy, dejándose interpelar por Aquel que actúa en el corazón, en la mente, en la voluntad de quien se deja encontrar y elige responder en todo lugar, interior y exteriormente, a imitación del Maestro. 

¿Cuáles son las fronteras existenciales y espirituales que más nos desafían hoy? 

En esta época de crisis, de cambio de época, como se define la historia de la humanidad en los últimos años, las periferias, las fronteras, los suburbios,…, se han multiplicado, habitados precisamente por personas cada vez más excluidas de un sistema cada vez más hegemónico, un centro que se vuelve cada vez más estrecho

Basta pensar en la propiedad y la riqueza económica material concentrada en manos de unas pocas personas, las multinacionales y los sistemas financieros cada vez menos transparentes. 

El centro es cada vez más pequeño y la periferia cada vez más grande, casi abismal. El sistema está produciendo “pobreza”, en referencia no sólo a las necesidades básicas para la supervivencia, sino también al tesoro de la confianza en esta existencia. 

En este sistema, algunas categorías se ven más afectadas que otras. Las víctimas de cada guerra, aquellos que siguen "luchando por sobrevivir" después de la destrucción en nombre de razones que no siempre son compartidas. 

Pero también quienes experimentan el malestar de la falta de sentido, las minorías por motivos religiosos, étnicos o de orientación de géneroSurgen nuevas categorías de los pequeños, de los últimos, de los niños, de los pobres, de los oprimidos

Son las categorías habituales que todavía hoy se presentan para definir una nueva cultura que plantea interrogantes sobre la relación con el otro y el Otro. Una vez más el exterior cuestiona el interior para caminar hacia una verdad sobre nosotros mismos. 

El Adviento se espera y se adelanta en el desierto… Y la Navidad acontece en Belén… Todos ellos alejados de la capital, Jerusalén, del centro satisfecho y tranquilo que ni espera ni reconoce ni acoge la novedad alternativa. Es el Dios de las periferias. La revelación en las fronteras. 

P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF

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