miércoles, 28 de enero de 2026

Negacionismo.

Negacionismo

Es más fácil negar las cosas que enterarse de ellas” (Mariano José de Larra).

 

El negacionismo es una herramienta política utilizada para conquistar y/o mantener el poder.

 

Negar la realidad, especialmente aquella realidad que provocaría un cambio en las actitudes políticas adoptadas por un poder determinado, es una necesidad intrínseca de los poderes totalitarios, que tienden a imponer su propia visión del mundo. Y ésta es la esencia del problema.

 

Los partidos políticos de extrema derecha, que por naturaleza son conservadores, tienden a tomar el poder para imponer una visión del mundo, una forma de pensar la realidad. Todo lo que pueda interferir en el cambio de esta visión se convierte en un obstáculo que hay que superar.

 

En este punto, el negacionismo es una herramienta de persuasión de las masas, porque su objetivo es mantener su visión del mundo declarando falso todo lo que pueda obstaculizarla.

 

Y la mentira es otro aspecto fundamental de los sistemas de extrema derecha.

 

El negacionismo contemporáneo, especialmente evidente en los movimientos de extrema derecha, trasciende la mera ignorancia o el escepticismo. Es una estrategia política deliberada para consolidar y mantener el poder, imponiendo una visión monolítica del mundo y combatiendo las realidades que desafían esta narrativa.

 

La negación de la realidad factual, junto con el uso sistemático de mentiras, se convierte en un pilar fundamental de estos regímenes y movimientos.

 

La necesidad de negar hechos concretos surge cuando la realidad amenaza las actitudes políticas adoptadas por un poder concreto.


Como observa la filósofa política Hannah Arendt en su ensayo Verdad y política, los regímenes totalitarios muestran un profundo desprecio por los hechos objetivos. Para Hannah Arendt, «el sujeto ideal del régimen totalitario no es el nazi convencido o el comunista convencido, sino las personas para las que la distinción entre hecho y ficción (es decir, la realidad de la experiencia) y la distinción entre verdadero y falso (es decir, los estándares del pensamiento) ya no existe» (Hannah Arendt, Entre pasado y futuro).

 

La imposición de una «visión del mundo» exige que todo lo que pueda interferir o modificar dicha visión del mundo sea declarado falso.

 

El sociólogo y filósofo Jürgen Habermas sostiene que la comunicación política debe basarse en supuestos de veracidad y racionalidad. El negacionismo, al subvertir estos supuestos, corrompe la propia esfera pública democrática.

 

El negacionismo sirve como herramienta para persuadir a las masas, con el objetivo de mantener la cohesión en torno a la ideología dominante.

 

La negación del consenso científico (como el cambio climático o, en su momento, la eficacia de las vacunas) o de hechos históricos (como el Holocausto) no es un debate racional, sino un ataque a la autoridad del conocimiento compartido.

 

En este contexto, la mentira es un aspecto fundamental de los sistemas de extrema derecha. El historiador Robert Ower Paxton, en Anatomía del fascismo, describe cómo los movimientos fascistas utilizaban la «banalización de la mentira» y la manipulación de la información para crear una realidad paralela que sirviera a sus propósitos.

 

El filósofo político Leo Strauss, al analizar la naturaleza de la disimulación política, sugirió que la mentira puede utilizarse para proteger el orden social, pero en los regímenes modernos y totalitarios se emplea para destruir el orden social existente e imponer uno nuevo.

 

El negacionismo, alimentado por mentiras y manipulaciones, es, por lo tanto, una herramienta intrínseca de los poderes totalitarios o autoritarios. No busca el debate ni la verdad, sino más bien la sumisión de la realidad a los dictados ideológicos, con el objetivo de mantener el poder a cualquier precio, como lo demuestra el auge y la actuación de los partidos políticos de extrema derecha en la época contemporánea.

 

Negar un hecho es lo más fácil del mundo. Mucha gente lo hace, pero el hecho sigue siendo un hecho” (Isaac Asimov).


P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF

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