La pedagogía del corazón - San Mateo 5, 17-37 -
En el texto evangélico, la profundización y
radicalización del sentido de los mandamientos operada por Jesús es una
profundización y radicalización de la libertad humana, que encuentra en el
corazón su sede invisible y en las relaciones con los demás el lugar donde se
manifiesta como responsabilidad liberadora.
Así podemos entender el amplio pasaje del discurso de
la montaña presentado por el texto litúrgico del Evangelio como una invitación
a la conversión del corazón.
Y podemos ver las exigencias planteadas por Jesús como
elementos del aprendizaje del amor, siendo el amor la plenitud y el
cumplimiento de la Torá: Mt 22,37-40; Rom 13,8-10.
Y puesto que la Torá ya tiende al cambio del corazón
del hombre, he aquí que en boca de Jesús el decálogo se convierte en
radicalización, pero en particular se convierte en denuncia de la hipocresía:
1.- la
hipocresía de quien no se mancha de asesinato, pero mata diariamente a su
hermano con ira violenta, con palabras que transmiten desprecio y aniquilan al
otro;
2.- la
hipocresía de quienes hacen de la liturgia el velo que oculta su odio y su
antipatía hacia los demás;
3.- la
hipocresía de quienes se muestran indiferentes al hecho de que otros puedan
tener algo en contra de ellos;
4.- la
hipocresía…
Jesús no dice si es injusto o justo que alguien tenga
algo en contra de quien está presentando la ofrenda en el altar: detrás de la
injusticia (siempre de los demás) y de la justicia (siempre propia) se esconden
normalmente los hipócritas que no tienen el valor de reconocer sus propios
errores y sus propios horrores.
La hipocresía, una vez más, de quienes no cometen
adulterio materialmente, pero cometen adulterio en su corazón.
Con la referencia al deseo - Mt 5,28 - llegamos al
cumplimiento de la Torá: cuando la Torá está en el corazón del hombre, cuando
habita en su deseo, ahí está el cumplimiento de la Ley.
Las referencias al ojo, a la mano y luego a la boca,
presentes en las palabras de Jesús, encuentran su raíz en la referencia al
corazón, al deseo.
He aquí, pues, el camino que estas palabras de Jesús
quieren que recorra el creyente: el camino que conduce a la plenitud del amor.
Estas palabras de Jesús nos invitan a una pedagogía
del corazón.
P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF

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