viernes, 13 de marzo de 2026

A la izquierda española: una política de las cosas concretas y reales.

A la izquierda española: una política de las cosas concretas y reales

En una etapa en la que avanzan hasta galopando actitudes políticas antidemocráticas y se normalizan ciertos discursos autoritarios, la falta de unidad de la izquierda no es un detalle. Es una cuestión muy importante.

 

La colaboración y la unidad no significan un partido único, ni una fusión organizativa, ni necesariamente presentarse siempre juntos a las elecciones.

 

Significa, por ejemplo, construir convergencias políticas sólidas sobre objetivos claros, adoptar posiciones comunes cuando están en juego los derechos, la justicia social y la calidad de la democracia, coordinar fuerzas en temas decisivos para el país…

 

Personas más competentes que yo - que tampoco soy para nada competente en política - seguramente indicarán cuáles sean las prioridades más evidentes y cómo traducirlas en decisiones concretas.

 

Pero lo que creo que está en juego es contrarrestar ciertas derivas autoritarias y neofascistas, que se manifiestan en las propuestas políticas, en el lenguaje, en los estilos… de algunas derechas y de las corrientes que están más a la derecha que la derecha.


 

Esto significa, por ejemplo, defender el Estado de derecho y la centralidad del bien común frente a otros intereses particulares, particularmente, de los poderosos.

 

Una democracia también se mide por cómo protege a quienes tienen menos voz y menos poder.

 

A mí me parece que es la sociedad la que necesita una unidad de izquierda como proyecto político para colaborar siempre desde el respeto mutuo y decidir sobre prioridades compartidas.

 

Y para oponerse a ciertas derivas y modelos de la sociedad que nos quieren proponer desde la derecha más extrema. Pero sobre todo para construir juntos algo mejor.


 

En el fondo, y por eso esta reflexión, yo creo que nuestra democracia sigue necesitando consolidarse, tanto como seguir haciendo más justa la sociedad.

 

A estas alturas no sé si es tan necesario hacer ruido sino centrarse en lo esencial: un proyecto que canalice todas las fuerzas, políticas y sindicales, y que pretenda construir una alternativa a la derecha sin caer, como ha ocurrido a menudo en el pasado, en el personalismo.

 

Incluso, mejor aún, sin entrar en la trampa de eso discursos de salón típicos de una cierta política desconectada de las luchas concretas.

 

¿Será esta la ocasión adecuada para unir finalmente las fuerzas en torno a un objetivo común? ¿O nos encontramos ante el enésimo intento de marchar por separado, para luego disipar las energías de cara a las próximas elecciones autonómicas, municipales, nacionales…? 

¿No es necesario promover la cooperación de mentes críticas y comprometidas de izquierda, evitando así su dispersión? ¿No es necesario abrir espacios de alternativa plausible a tanto neoliberalismo político rampante? ¿No es necesario garantizar una izquierda fuerte y crítica, capaz de producir respuestas socialmente avanzadas a las necesidades y expectativas existentes?

Sí, detrás de tanto discurso de lo “macro”… necesitamos una izquierda que abogue por una política de las cosas concretas y reales. La tarea es ardua. Tiene su complejidad. También su dificultad. Pero siempre vale la pena intentarlo.


 

P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF

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