jueves, 30 de abril de 2026

La pedagogía de Jesús - San Mateo 28, 16-20 -.

La pedagogía de Jesús - San Mateo 28, 16-20 -


El Evangelio no ofrece, al hablar de la Trinidad, fórmulas racionales o simbólicas, sino el relato de una cita y de un envío. Les atribuye nombres familiares y cariñosos: Padre, Hijo, Espíritu Santo. Nombres que abrazan y dan vida.

 

Todos acudieron a la cita en el monte de Galilea. Todos, incluso los que aún dudaban, una comunidad herida que había conocido la traición, la huida y el suicidio de uno de los suyos...

 

Pero el Maestro no los abandona, y realiza uno de sus gestos más característicos: se acercó y les dijo... cuando ama, Dios realiza gestos muy humanos.

 

Jesús no acepta distancias: aún no se ha cansado de acercarse y de explicar. Aún no se cansa de esperarme en mi lentitud para creer, se acerca más, mirada a mirada, aliento a aliento.

 

Es el viaje eterno de nuestro Dios «en salida», que recorre toda la tierra, que llama a la puerta del ser humano, y la puerta del ser humano es el rostro, o el corazón. Y si yo no abro, como tantas veces ha sucedido, él me deja una flor en la puerta. Y volverá. Y no duda de mí.

 

Estoy con vosotros todos los días. Con vosotros, en las soledades, los abandonos y las caídas; con vosotros también tras las puertas cerradas, en los días en que dudáis y en los que creéis; en los días de canto y en los de lágrimas, cuando la noche os envuelve y cuando os parece volar.

 

La última y suprema pedagogía de Jesús es así de sencilla: «acercarse siempre, estar juntos, susurrar al corazón, consolar y animar».

 

Id por todo el mundo y anunciad. Confía la fe y la palabra de felicidad a discípulos con un peso en el corazón, y sin embargo lo lograrán, y se extenderá por todos los paisajes del mundo como agua fresca y clara.

 

Id y bautizad, sumergid cada vida en el océano de Dios. Acompañad cada vida al encuentro con la vida de Dios y que sea sumergida en ella, que se impregne y se empape de ella, ¡y luego sea elevada en alto por su ola suave y poderosa!

 

Hacedlo «en el nombre del Padre»: corazón que late en el corazón del mundo; «en el nombre del Hijo»: el más bello entre los nacidos de mujer; «en el nombre del Espíritu»: viento que lleva el polen de la primavera y nos convierte a todos en viento en su Viento.

 

Como todos los dogmas, también el de la Trinidad no es un frío destilado conceptual, sino un cofre que contiene la sabiduría de vivir, una sabiduría sobre la vida y la muerte: en el principio de todo, en el cosmos y en mi íntimo, como en el cielo así en la tierra, se establece un vínculo de amor. «En el principio, el vínculo».

 

Y yo, creado a imagen y semejanza de la Trinidad, puedo finalmente comprender por qué me siento bien cuando estoy con quien me quiere, comprender por qué me siento mal cuando estoy en soledad: es mi naturaleza profunda, nuestro origen divino. 


P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF

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