El Invierno de la mano de Antonio Vivaldi
El Invierno comienza - momento
1 - con un escalofrío y el azote de los vientos. La gente se apresura
hacia sus casas, castañeteando los dientes y caminando para alejar el frío
implacable.
Notarás
que las primeras notas, con un ritmo suave y persistente, describen la lenta
caída de los copos de nieve, y el rápido trino de los violines representa el
temblor de los dientes provocado por el intenso frío. Y escucharás una ráfaga
de viento que agita la caída de los copos de nieve, representada por el primer
solo de violín, y poco a poco aumenta la fuerza de la música, hasta llevarnos a
un tema grandioso y majestuoso.
Por contraste, corriendo a refugiarse junto al fuego -
momento
2 -, el solista se relaja con una melodía tranquila y reposada,
mientras fuera llueve y las cuerdas punteadas del violín simulan el tintineo de
las gotas de lluvia.
Es la
lluvia la protagonista… y una persona se encuentra feliz, protegida del frío
exterior, cerca del calor de su hogar, mientras observa cómo los cristales de
su ventana producen el clásico sonido «enérgico» que producen las gotas de
lluvia típicas del invierno. Podrás escuchar el sonido rítmico, sobre la base
de este ritmo, el violín solista canta una melodía encantadora, que nos expresa
toda la felicidad de estar cerca del fuego de casa, mientras disfrutamos del
espectáculo de la lluvia exterior.
El último movimiento - momento 3 - nos devuelve
al frío glacial. El violín solo hace un breve intento de recuperación, casi
como para vencer el hielo, pero el final vuelve a ser la tormenta junto con el
frío viento del norte.
Todo
se abre con un solo de violín, acompañado inmediatamente después por toda la
orquesta, como imitando una ligera ráfaga de viento que crece poco a poco,
hasta alcanzar toda su majestuosa fuerza, hasta la llegada de la aterradora y
tan temida tormenta invernal, donde los vientos procedentes del Mediterráneo se
unen a las tormentas procedentes del Norte, interpretadas de una manera que
realmente deja sin palabras, por el violín solista y la orquesta, terminando
con un final emocionante… esa emoción que no querrías que terminara nunca
porque te embarga hasta sobrecogerte.
Antonio Vivaldi describe así el contraste de emociones que provoca el invierno… porque el invierno puede ser duro y difícil… pero precisamente esa es su gran fuerza y belleza.
Como bien sabes, al Invierno (como al resto
de las estaciones) le acompaña su propio soneto. La música siempre trata de ser
descriptiva, tratando de evocar los ambientes, los sonidos y los estados de
ánimo descritos en los sonetos. Esta capacidad de pintar con la música hace que
sea especialmente importante inspirarse en estos textos para comprender
plenamente su contenido.
Al explorar los versos de este soneto que tienes más
adelante, es posible sumergirse en las emociones y las imágenes
evocadas por la propia música, transportándonos a un viaje sensorial a través
del Invierno.
Las palabras del soneto y la música se entrelazan,
creando una experiencia sinestésica en la que las palabras de la poesía cobran
vida a través de las notas de la música.
Detente y explora, por favor, el texto del soneto que tienes a continuación (es una traducción del italiano), y te permitirá comprender mejor la profundidad y la belleza de esta composición. El Invierno se convierte en un mundo en sí mismo, una narración sonora que pinta la atmósfera y los detalles de la melancólica reflexión de esta estación.
Momento I. Allegro non molto (en fa menor) - es la acción despiadada del viento gélido -
Helado tiritar entre la nieve plateada
al severo soplo del horrido viento
correr batiendo los pies en todo momento;
y por el soberbio castañetear los dientes.
Momento II. Largo (en mi bemol mayor) - es la lluvia que cae sobre el suelo helado -
Estar junto al fuego, tranquilos y
contentos,
mientras afuera la lluvia moja a ciento.
III. Allegro (en fa menor) - es la serena aceptación del rigor del clima invernal -
Caminar sobre el hielo, y a paso lento
por miedo a caer avanzar con cuidado;
ir firme, resbalar, caerse al suelo,
de nuevo ir sobre el hielo y correr rápido
sin que el hielo se rompa, y se desmenuce;
sentir que sale de las puertas herradas
siroco, boreal, y todos los vientos en guerra.
Esto es el invierno, pero tal, qué alegría nos trae.
Antes de pasar a tu ejercicio de audición, y para acabar, te dejo un apunte personal de mis sensaciones a propósito de esta música.
Creo que el Invierno de Antonio Vivaldi es una parábola del estado de ánimo. Y es que asocio inmediatamente esta música con mi estado de ánimo.
Antonio Vivaldi no describe un día de invierno tranquilo y apacible. Por el contrario, el Maestro escribió esta melodía para recrear la impresión de un viento fuerte, quizás una tormenta de nieve,…, algo imparable. Su rápido desarrollo tiene como objetivo transportar al oyente como si fuera un copo de nieve en la despiadada tormenta de la música.
Automáticamente, la estructura cíclica de la melodía se asocia con una ventisca giratoria. Su tono agudo se asocia con el viento helado y el clima gélido. Si el doloroso impacto de la nieve en la cara durante una ventisca pudiera sonar, el Invierno de Antonio Vivaldi sería su sonido…
Esta melodía representa el movimiento rápido, la prisa veloz, un proceso natural tan poderoso que el ser humano no puede controlarlo. La atmósfera dramática de esta melodía está diseñada para recordarnos a las personas las fuerzas de la naturaleza que no se pueden domar y que deben respetarse, temerse y admirarse.
El ritmo creciente y decelerado es una fatalidad inminente para obedecer a las poderosas fuerzas de la naturaleza. Los breves compases interpretados por la orquesta de cuerda mantienen despiertos y altos los niveles de tensión, haciendo que esperemos el siguiente clímax, el desarrollo de la melodía, y nos preguntemos adónde nos llevará a continuación y cómo se desarrollará.
Ésta es una admirable obra de arte rebosante de dramatismo y emociones poderosas. Es una de esas melodías que recrean la impresión real de dejarse llevar por la música. El Invierno es una excelente demostración del efecto que la música puede tener en el estado del alma del que lo escucha.
Ahora sí. Acabo ya. El Invierno de Antonio Vivaldi es una invitación a tomar tiempo para disfrutar de la belleza, a regalarse una experiencia envolvente, a dialogar con la música, a dejarse sumergir y llevar por las imágenes que evoca con su maravillosa armonía.
Sí, una llamada a dejar que fluyan por la mente
imágenes de paisajes helados, lagos congelados, patinadores sobre hielo y copos
de nieve. También una llamada a fijar la mirada en las llamas de la chimenea
mientras fuera el repiqueteo de la lluvia, rítmico, infunde paz y serenidad. Tomarse
tiempo estar simplemente para disfrutar... de la magia del invierno.
Aquí tienes esta audición que te propongo entre las
muchas y diversas que puedes encontrar y que seguramente conocerás: https://www.youtube.com/watch?v=ZPdk5GaIDjo
P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF



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