¿En quién esperaré, Señor, si no es en Ti? - mi oración personal -
Y aquí sigo... tratando de creer… también porque, de otra
manera...
... me
parecería vivir en un mundo cerrado, oscuro, mudo, sellado... Y si trato de
creer, a tientas, es porque Tú abres las puertas de la realidad, permites que
la luz se libere, haces que el Reino suceda, aquí y ahora… porque solamente Tú me
das acceso a lo real;
... no
sabría mi nombre, ni siquiera conocería mi corazón tan hambriento, sediento, herido…, necesitado, suplicante y miserable;
... las
noches me darían aún más miedo e imploraría al vacío poder descansar abrigado
al amparo de no se sabe qué;
... nunca
podría creer que cada noche, incluso la más oscura, incluso la marcada por mi
fracaso, por mi pecado, por mi miseria, incluso en esa, tu llamada irrumpe
siempre nueva y sorprendente;
... tal
vez sería aún más bueno… con mis buenos sentimientos..., cuando a mí no me interesa ser más bueno, solo quiero ser tuyo;
... no
sabría que la vocación última de mi historia es acceder al descanso en Ti;
... correría
el riesgo de pasar la vida engañándome a mí mismo pensando que la felicidad también
se puede comprar, y la mendigaría en puertas abiertas en un rosario de decepciones;
... el
mundo me parecería mudo y la muerte se convertiría en la única y última
posibilidad de huida;
... no
sabría estar en el mundo, me quedaría fuera de él, privado del sonido que tiene
el asombro maravillado...
Así que permanezco, creyendo y esperando...
Y aunque a
veces me duermo olvidándote, aunque a menudo olvido el camino que lleva a Ti, estoy
seguro de que Tú me llamarás desde el corazón de la noche, porque recuerdo tu voz,
porque un día aquella voz me enamoró perdidamente de Ti y porque estoy seguro de que te
reconoceré… porque nunca he buscado otra cosa... incluso cuando no lo sabía...
P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF
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