La bendición divina fortalece todo amor humano
La Conferencia Episcopal Alemana publicó el año pasado - 4 de abril de 2025 - unas «directrices» — «Segen gibt der Liebe Kraft» — sobre la postura de la Iglesia respecto a las parejas LGBTI+.
El
documento permitía la «bendición» de los homosexuales, así
como de otras «parejas» que no pueden contraer
matrimonio sacramental, como los divorciados y los que «vuelven a
casarse» civilmente, e incluso las «parejas» «de todas las
identidades de género y orientaciones sexuales».
Las
directrices fueron posteriormente precisadas de diversas maneras por varias Diócesis
de Alemania.
Hace unos días, el Cardenal Reinhard Marx ha invitado a los presbíteros y al personal
a tiempo completo de su Archidiócesis a aplicar las directrices del documento
oficial de los Obispos alemanes.
Según el Cardenal, esas directrices aclaran «que la bendición no es una celebración de un matrimonio sacramental». Pero, dice el Cardenal, esto no significa «que la bendición de una unión no sacramental —que en muchos casos ya es un matrimonio civil celebrado por un funcionario del registro civil— empuje a la pareja a los márgenes de la parroquia y de la Iglesia». Quienes viven otro tipo de relaciones deben ser acogidos en el corazón de la parroquia. El Cardenal subraya expresamente que ninguna «pareja» debe ser rechazada.
El
relanzamiento del tema por parte del Cardenal Reinhard Marx evoca también
algunas cuestiones que atañen a toda la Iglesia y a sus relaciones con las
parejas LGBTI+.
La
Iglesia no celebra el sacramento del matrimonio entre parejas homosexuales,
pero las bendice. Lo cual, entre las muchas verdades que implica, dice algo muy
importante: existen diferentes formas y niveles de pertenencia a
la Iglesia.
Quien,
por diversas razones personales, no vive todo lo que la moral católica exige,
no significa que no sea cristiano. Y si es cristiano, significa que puede ser
acogido de todos modos por la Iglesia.
La
Iglesia, por su parte, acepta que los límites que definen el «dentro» y el «fuera» de la
Iglesia pertenecen más al misterio que al derecho. Toma nota de ese misterio y
renuncia a la pretensión de definir y excluir.
De ello se deriva una pastoral que podríamos definir como «fluida» o «porosa»: se acompaña, se acoge, no se juzga o, al menos, se renuncia a juzgar de manera definida y definitiva.
También
la Liturgia, como por otro lado desde siempre, se adapta. Entre la plenitud de
un rito sacramental y la nada existe toda una vastísima gama de oraciones, de
bendiciones de todo tipo.
Muchos de
estos ritos se incluyen en los llamados «sacramentales», ritos
de diversa índole que no son los sacramentos, pero que los preceden y los
acompañan, ritos llamados a «santificar las diversas circunstancias
de la vida».
La recomendación del Cardenal Reinhard Marx y de la Conferencia Episcopal Alemana define discretamente una nueva forma de ser Iglesia, en la que el deseo de acoger lo que hay de bueno resulta mucho más importante y decisivo que rechazar lo que haya de déficit, de incierto, de precario, de débil...
P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF
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