La belleza y el bien de “Instrumentos del Alma” para Vic (Barcelona)
Hay una perspectiva que no busca protagonismo, que no se esfuerza por obtener reconocimientos ni se aferra al rigor de los grandes sistemas doctrinales.
Es una perspectiva que nace en la sombra, entre los
polvorientos senderos de la historia, donde la vida se mide con el peso de los
días y el ruido sordo del quehacer cotidiano tantas veces inadvertido.
Hay mucho que aprender…
Por ejemplo, debajo de los improvisados cartones,
entre las manos temblorosas de quienes no han encontrado refugio, entre los
cuerpos cansados que buscan cobijo del viento de la noche.
Hay enseñanzas ocultas en el hambre que muerde cada
amanecer, en esos rostros que afrontan el día sin la certeza de una comida.
En estos lugares, la presencia del Misterio se revela
poderosa, casi como para desmentir la presunción de las grandes cátedras.
Hay algo prodigioso en la vida de las personas, una
sabiduría que no nace de los libros, sino del contacto directo con la
resistencia cotidiana que a veces incluso se convierte en un ejercicio de
supervivencia.
Si realmente, como narra el Evangelio, Jesús quiso
identificarse con los últimos, es señal de que el camino auténtico hacia el
conocimiento del Misterio pasa precisamente por esta solidaridad con quienes
son carne y hueso. También con los que viven al margen.
Esta perspectiva marginal, aunque permanece en los
confines, custodia un tesoro de verdad que con demasiada frecuencia se ignora.
Nos recuerda que el verdadero conocimiento no se
conquista desde arriba, sino que se acoge inclinándose, rebajándose, conociendo
y compartiendo el pan cotidiano de la existencia.
En el fondo, el Misterio habita donde el corazón se
hace prójimo, donde el ser humano se hace hermano o prójimo, o samaritano, donde
la vida concreta y real se convierte en seno de luz y donde la marginalidad se
transforma en lugar de revelación.
La iniciativa “Instrumentos del Alma” es una
narrativa sensible al principio espiritual de la Encarnación.
Un principio de escucha de las personas reales, de
recopilar sus testimonios y sus verdades, de tejer redes en las que construir una
reflexión espiritual que tiene en cuenta la revelación del Misterio que viene
de la tierra, de la vida cotidiana, de esa realidad hecha de carne y hueso y no
de papel y tinta.
Mantener el diálogo entre las tradiciones espirituales,
y entre estas y la vida cotidiana de la comunidad humana, es fundamental incluso
para la salud de la sociedad porque le brinda un valor profundamente humano y
comunitario.
La doctrina religiosa, por su naturaleza, tiende a
formular normas y principios generales, a menudo basados en abstracciones y en
un conocimiento parcial de la complejidad humana. En consecuencia, puede
parecer rígida e incapaz de acoger toda la riqueza y los matices de la
experiencia individual y colectiva.
En este espacio nada abstracto ni, mucho menos aún,
impersonal de “Instrumentos del Alma”, el encuentro, el conocimiento, el
diálogo,…, encuentran su razón de ser y se convierten en portavoces de un
anhelo más profundo que acompaña al ser humano.
El reconocimiento recíproco y el aprecio mutuo se
manifiestan a menudo de forma silenciosa, casi sumergida hasta pasar
desapercibida. Los ciudadanos, en su vida cotidiana, eligen sus caminos de
espiritualidad… incluso a veces sin siquiera ser conscientes de ello.
‘¿Para qué sirve una iniciativa como “Instrumentos del Alma”?’ me preguntaba alguien.
Y yo pensaba que es una iniciativa al
servicio de la vida de una comunidad humana como Vic (Barcelona), es decir, un
elemento indispensable para evitar que la vida se reduzca a una sola dimensión.
Porque esta sociedad no es uniforme sino diferenciada. Y, por eso mismo, ricamente
compleja.
P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF



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