(En algún lugar) Más allá del arcoíris - con motivo de mi 61 cumpleaños -
Mi cumpleaños. Hoy es mi cumpleaños… y por eso he pensado en felicitarme a mí mismo, con estos pensamientos dispersos, estas palabras que algún día volveré a leer.
Hoy es un día importante. Como lo fue ayer y como, Dios mediante, lo será mañana. Cuando era joven, si hubiera querido imaginarme cómo sería hoy, sin duda habría pensado en una vida diferente, en una persona diferente.
En cambio, soy quien soy.
Alguien decía que envejecer es un privilegio… porque la alternativa no es mejor. Estoy convencido de ello.
La vida es demasiado corta para estar contando el tiempo, incluso cuando nos damos cuenta de que lo que nos queda será menos, mucho menos que lo que ya ha pasado.
Este es, por el contrario, el momento de rejuvenecer espiritualmente con aquella gracia divina que nos acompaña y sostiene.
Sería bonito nacer mayores y morir de niños, pero el ciclo es al revés. No hay nada que hacer. Entonces pienso en los pequeños, en los adolescentes y en los jóvenes que no han podido disfrutar de este privilegio: el de avanzar en la edad.
Pienso en los niños que nunca nacieron.
Es por respeto a las vidas perdidas por lo que no tengo derecho a quejarme de los años que pasan; es al aferrarme a cada día que viene, a cada minuto que viene, donde encuentro el entusiasmo y la fuerza para seguir haciendo lo que puedo hacer. Lo que consigo hacer. Cada día.
En estos últimos años de mi vida he cambiado, pero en el fondo sigo siendo el mismo de siempre. Diría que el cambio ha sido solo para mejor.
He aprendido a tener menos ansiedad.
He aprendido a simplificar toda esa complicación presuntuosa de creerse importante y necesario.
He aprendido a disfrutar más de las cosas.
He aprendido que la vida te regala lo más importante. Y lo hace con gratuidad y en exceso.
He aprendido que hay que perseverar en los sueños que Dios puso en mí.
He aprendido que hay que escucharse a sí mismo.
He aprendido a alejar de mi vida a quien quiera robarme el alma.
He aprendido que, aunque te equivoques, no pasa nada, todo es aprendizaje y experiencia.
He aprendido a amar aquellas canas que pueblan mi calvicie, algunas arrugas y esos kilos persistentes de más… en definitiva, he aprendido a quererme.
Y sigo aprendiendo todo lo anterior. Y más.
Hoy me miro al espejo y veo mis ojos serenos, siempre curiosos por el mundo.
Veo mi rostro sereno y tranquilo, tantas veces serio y agradecido por lo que la vida me ha puesto delante.
No pasa nada si no me he convertido en aquello que aquel Otro soñó que yo llegara a ser. Cuando llegue a casa, Él saldrá a mi encuentro, me abrazará, me cubrirá de besos. Y completará lo que yo no logré ser.
No pasa nada si he tenido que sufrir y pasar por mil dificultades y si aún me quedan muchas más por superar… No pasa nada, lo acepto todo con paciencia y serenidad, deseando siempre vivir lo que haya que vivir porque eso será lo que el Otro haya dispuesto para mi bien.
Trato de bordear la ribera de la vida desde el otro margen. Encuentro aburrida hasta la saciedad tanta ortodoxia. Y me fascina infinitamente el otro punto de vista de la herejía. Camino haciendo equilibrios. No sé hacerlo de otro modo.
Hoy he decidido escribir estas palabras aquí, en mi diario personal que también es este blog, para poder releerlas algún día, quizá al cumplir los siguientes 62 años.
Gracias a todas las personas que hoy me enviarán sus felicitaciones, a quienes encuentren aunque solo sean unos segundos para dedicarme. A ti, que me estás leyendo y quizá me respondas (aunque, entre tú y yo, créeme que no es necesario).
Pero también a ti, que me estás leyendo y no responderás, porque sé que, de todos modos, el recuerdo espontáneo es una forma sincera de cordial felicitación.
Normalmente siempre he celebrado mi cumpleaños discretamente. Es una de las facetas de mi manera de ser. Así será también hoy. No quiero renunciar a la discreción de la normalidad. Forma parte de mi ADN.
Felicidades a mí, por mis 61 años… Me impacta muchísimo incluso solo decirlo, porque no me los creo. Pero debe ser cierto.
Para este día he elegido una música: «Over The Rainbow». A la que también se conoce como «(Somewhere) Over The Rainbow», y el significado exacto del título es, de hecho, «(en algún lugar) más allá del arcoíris».
Es una referencia a la esperanza de que, más allá de lo que vemos, haya algo maravilloso, de que lo que deseamos nos esté esperando.
Esta canción fue compuesta por Harold Arlen, con letra de Edgar Yipsel «Yip» Harburg, en 1939 para la película «El mago de Oz». Fue Judy Garland quien interpretó por primera vez esta canción, destinada a convertirse en uno de los mayores clásicos de la historia de la música.
Desde entonces se han propuesto decenas de versiones; grandes cantantes han interpretado esta canción. Por citar solo algunos, recuerdo a: Frank Sinatra, Ray Charles, Glen Miller, Aretha Franklin y muchos más.
Pero quizá sea la versión de Israel Kamakawiwoʻole - y conocido como «Iz» - la que ha dotado a la canción de una intensidad aún mayor.
El cantante hawaiano ha logrado crear una atmósfera etérea, suspendida en el tiempo, la expresión ideal para narrar el sueño de un mundo más justo y más bello, más allá del horizonte del arcoíris.
La letra es un poema que te envuelve hasta conmoverte. En su sencillez surge el deseo natural de disfrutar de las cosas que ya están aquí, pero que nuestra forma de vida nos impide apreciar: el «natural» canto de los pájaros, las nubes, el cielo azul… Parecen casi obvias, pero se nos están escapando de las manos.
La canción transmite alegría, serenidad y muchas ganas de vivir, incluso aunque la frase final lo envuelve todo en una triste melancolía: «¿Por qué, por qué yo no podría soñar también?»
(En algún lugar) Más allá del arcoíris
En algún lugar más allá del arco iris
Muy arriba
Y los sueños que soñaste
Una vez en una canción de cuna
En algún lugar más allá del arco iris
Pájaros azules vuelan
Y los sueños que soñaste
Sueños realmente se hacen realidad
Algún día, pediré un deseo a una estrella
Despertarme en donde las nubes están muy detrás de mí
Donde los problemas se derriten como los caramelos de limón
Muy por encima de la parte superior de la chimenea
Allí es donde me encontrarás
En algún lugar más allá del arco iris
Pájaros azules vuelan
Y el sueño al que te atreves a soñar, oh, ¿por qué?
Oh, ¿por qué yo no podría soñar también?
Algún día, pediré un deseo a una estrella
Despertarme en donde las nubes están muy detrás de mí
Donde los problemas se derriten como los caramelos de limón
Muy por encima de la parte superior de la chimenea
Allí es donde me encontrarás
En algún lugar más allá del arco iris
Muy arriba
Y el sueño al que te atreves a soñar, oh, ¿por qué?
Oh, ¿por qué yo no podría soñar también?
Te dejo, pues, con esta canción que voy a tararear en tu honor… y en el mío: https://www.youtube.com/watch?v=V1bFr2SWP1I
P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF



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