Confesión (siempre muy personal) - San Mateo 22, 34-40 -
Amarás al Señor tu Dios
con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.
Si me ordenas que te ame, Señor mío, significa que
para ti todavía soy capaz de amar; significa que no tengo más que creer en mí
mismo tal y como Tú crees en mí, y sumergirme en este amor que eres Tú y que
habita en mí.
Si me mandas que te ame, significa que me necesitas, a
mí, que soy insignificante, y esto sigue llenándome de asombro.
Si me mandas que te ame, significa que Tú eres el
mendigo. Y que no te descubriré hasta que me convierta en alguien como Tú, que
bendice en medio del hambre, del miedo y de la necesidad desgarradora de ser
amado.
Si me ordenas que te ame, Señor mío, lo haces para
transformarnos a todos en ti, y empiezas por el principio, por ese primer
llanto que, desde que nacimos, no deja de gemir el deseo de ser reconfortados
por los brazos maternos.
Si me ordenas que te ame, significa que Tú también
sufres la soledad de quien se siente olvidado.
Si me ordenas que te ame, es porque fuera del Amor solo hay disolución.
Si me ordenas que te ame, significa que solo el amor
es creíble y que solo él permanece, y así espero que hayas permanecido junto a
las personas a las que he amado y que ya no están. Pero también dentro de las
historias de las personas a las que he amado y que, por desgracia, he olvidado,
en el entramado de las vidas de aquellas a las que no he logrado hacer sentir
mi amor. No te pido que me perdones, sino que permanezcas en ellas.
Si me ordenas que te ame es para hacerme comprender
que la vida no se entiende si no es amándola, que la única clave para acceder a
lo Verdadero es el amor.
Si me ordenas que te ame, significa que he aprendido a
conocerte solo en el amor. Y entonces Tú estabas en las mañanas de oración
personal, en los aromas de mi habitación, en los libros de mi biblioteca, en
las tardes de paseo, en mis horas de música clásica, en…, en haberte respirado
cada día en el amor.
Si me ordenas que te ame, significa que el amor manda,
cuando es sincero, y pienso y creo firmemente que Tú estás en esa misteriosa
ausencia siempre presente, en esa sed de amor que te deja sin aliento, en esa
nostalgia que traspasa todo el corazón, toda el alma, toda la mente y también
cada célula del cuerpo.
Si me ordenas que te ame con todo el corazón, significa que también hoy me inclinaré sobre mí mismo e intentaré reunir en mi patena estas migajas, las tomaré en mis manos, serán todo lo que soy, y a ti te bastará; te posarás sobre ellas y te alimentarás de mí.
P.
Joseba Kamiruaga Mieza CMF

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