Invalidáis la Palabra de Dios por vuestras tradiciones - San Marcos 7, 13 -
Es uno de los versículos más impactantes del Evangelio por su claridad y lucidez.
Es un versículo que contiene una revelación de suma
importancia, porque muestra lo que ocurrió a lo largo del tiempo: la
sustitución de la Palabra de Dios por las tradiciones humanas.
Ese es el drama.
Sin duda, quien vivía en busca de un sentido auténtico
de la vida no podía sino darse cuenta de que algo no funcionaba en el sistema
religioso de Israel.
La relación con Dios, en lugar de ser libre y vivirse
en un clima de libertad, estaba condicionada por el dinero y por una insoportable
maraña de preceptos.
¿Cómo se puede aprovechar la dimensión de la vida que
tiene que ver con la sensibilidad personal y comunitaria, además del delicado
hilo que nos une al Misterio?
Y, sin embargo, ocurrió precisamente lo que era
imposible siquiera imaginar.
Este fue el gran descubrimiento de Jesús que, una vez
manifestado públicamente, provocó su muerte.
Es una gran tentación para todos aquellos que ostentan
el poder religioso: manipular lo sagrado, manipulando las conciencias.
Al fin y al cabo, es fácil manipular una conciencia
cuando se encuentra en un momento delicado de la vida y, por ello, recurre a
Dios y a sus mediadores.
Hay que ser verdaderamente despiadado para no respetar
el alma de una persona desesperada o que está viviendo un momento de gran
angustia.
Hay que tener la conciencia totalmente envuelta en el
mal para actuar como los chacales, dispuestos a abalanzarse sobre quienes se
encuentran evidentemente en un estado de debilidad, incapaces de defenderse y,
por ello, presas fáciles para personas sin escrúpulos.
Que todo esto pueda ocurrir en un ámbito religioso es de lo más sórdido, porque está en juego la conciencia personal.
Aprovecharse de una persona que acude en busca de
ayuda, que siente todo el peso de su propia fragilidad y, por ello, invoca
misericordia, y que, en cambio, reciba órdenes, normas o la imposición, es
verdaderamente una sordidez imperdonable.
Por eso Jesús tiene palabras muy duras, que no dejan
lugar a malentendidos. Jesús sabe muy bien el precio que tendrá que pagar por
estas acusaciones, pero también sabe que su ejemplo servirá para liberar a la
religión de los estafadores de lo sagrado.
Por desgracia, como sabemos, la historia se ha
repetido incluso en formas más graves que las que Jesús había señalado. No hay
fin para la miseria humana.
El ámbito religioso, precisamente porque tiene que ver
con el Misterio de Dios, se presta, para aquellos que llegan a las altas
esferas del poder religioso y son personas sin ningún tipo de pudor, a las
máximas formas de explotación de las conciencias.
Esta es la paradoja: el espacio más sagrado de la
persona humana, es decir, su dimensión religiosa, se convierte, al mismo
tiempo, en el lugar más vulnerable para cualquier forma de manipulación.
¿Cuántos abusos psicológicos, sexuales y de poder han
tenido lugar y siguen produciéndose en los espacios sagrados de nuestras Iglesias?
¿Cuántas personas explotadas, masacradas, humilladas
que, tras haber abierto su alma al mediador de lo sagrado de turno sin
escrúpulos, se han sentido abusadas?
En estas situaciones parece que no hay remedio para el
mal.
Pero la esperanza que habita en nuestros corazones
llenos del Evangelio nos muestra el gran amor manifestado en la cruz de Jesús,
un amor que ha vencido al odio.
Una esperanza que va más allá de toda percepción negativa.
P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF


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